La Arquidiócesis de México consideró que es obligación moral de los feligreses que si están enfermos con el virus de la influenza A H1N1, no colocar en situación de contagio a otros.
Les recomendó “permanecer en casa, santificando, en familia el día del Señor, a través de la oración, la meditación y la sana convivencia”.
Entre los lineamientos fijados por la Arquidiócesis en caso de un eventual rebrote del virus en México, destaca que los fieles, que se enfermen, pueden seguir la misa presidida por el cardenal a través de los medios.
También sugirió acudir a los templos católicos con las debidas medidas de prevención difundidas por la Secretaría de Salud, entre ellas: lavarse las manos, así como cubrir boca y nariz.
Las anteriores observaciones, agregó la Arquidiócesis, se hacen más encarecidamente para quienes son responsables de los niños, los ancianos y los enfermos, en cuanto a que son personas vulnerables y necesitadas del cuidado de los demás.
El mensaje que difundió la Arquidiócesis a sus párrocos y clérigos desde el semanario Desde la fe fue dividido en tres partes; en la primera, sólo hizo un llamado a tomar en cuenta las medidas de prevención dictadas por las autoridades de salud y pidió ayudar a los enfermos.
En la segunda, informó que en caso de que se presentara un rebrote del virus de la influenza más fuerte, se evitará dar el saludo de mano durante la homilía.