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La Cámara de Diputados de la 61 Legislatura tiene a su disposición poco más de 61 millones de pesos para su instalación, que incluye desde la compra de fistoles de oro hasta la renovación de mobiliario, aparatos de comunicación y remodelaciones de las que serán sus oficinas por tres años.
Según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Obras Públicas y Servicios de 2009, aplicables de septiembre a diciembre, los nuevos legisladores disponen de 61 millones 288 mil pesos.
Según las partidas presupuestales 2701 y 3143 de este año, se ejercieron 2 millones 220 mil pesos para la adquisición de fistoles de oro y un millón de pesos para la elaboración y reposición de credenciales.
Además, según el presupuesto de la Cámara baja, la 61 Legislatura tendrá a su disposición 29.3 millones de pesos para adquisición de mobiliario, 10.1 millones de pesos para compra de equipo administrativo, y 9.1 millones de pesos para aparatos de comunicación y telecomunicaciones.
Como parte de las necesidades de ser una nueva legislatura, los diputados actualizarán el software interno, con un costo de 2.3 millones de pesos.
Millonario gasto de cada tres años
En remodelaciones se destinaron casi 7 millones de pesos, de los cuales 540 mil se ejercerán en compra de barras de apoyo a minusválidos, y el resto en la “adecuación y remodelación de oficinas legislativas y administración de áreas comunes”.
Cada tres años en la Cámara de Diputados se remodelan las oficinas conforme a la integración de las bancadas.
Por ejemplo, en la legislatura saliente, el PAN invirtió millones de pesos en adecuar oficinas para sus más de 200 diputados, con pisos cerrados por puertas eléctricas, salones de juntas de lujo, equipados con la última tecnología; espacios para ejercitarse y hasta una sala VIP decorada con cómodos sillones, mesas tipo bar y música de fondo. Para esta legislatura, los panistas perdieron curules y oficinas, por lo que tendrán que ceder espacios que el PRI o el PRD tomarán, y que volverán a remodelar con otros colores y otros muebles.
Estos gastos son independientes de las subvenciones parlamentarias —gastos asignados a cada bancada también conforme al número de integrantes—, dieta, boletos de avión y seguro médico, que para 2009 tuvo una asignación general de 60 millones de pesos.