Cuando no hay dinero para salir a la playa ni vacacionar en la ciudad, el refrigerador de la familia del burócrata se abre todo el día. “Tuvimos que invertirle unos 2 mil pesos más a las compras del supermercado, pues mis hijos la pasaron todas las vacaciones en casa y sin dinero para salir lo único que les queda es ver televisión y consumir más alimentos y bebidas en casa”, dice el funcionario de la Secretaría de Turismo del Distrito Federal.Todavía su bolsillo resiente los gastos del pago de colegiaturas para la preparatoria de su hijo. Gracias a eso, todo el mes de julio la familia del burócrata ajustó sus dos quincenas para pagar el resto de los servicios en casa como luz, teléfono, internet, gas y agua.
Aunque esta familia de tres burócratas tiene ingresos fijos, los gastos en esparcimiento se han reducido. En otros años, ya estarían en Cancún en pleno verano, ahora sólo hay para lo necesario. Las salidas se resumen en una ida al cine una vez por mes o comidas en restaurantes modestos para los fines de semana. (Cinthya Sánchez)