Los Jasso volvieron a ocupar el “guardadito” de los imprevistos y compraron dos trajes de vestir para la hija mayor. Invirtieron 3 mil pesos en ropa para mejorar la presentación en las entrevistas de trabajo. Ya son tres meses de desempleo para la hija de don Mario Jasso aún no hay ninguna oferta clara. Con su licenciatura en Turismo y un sector afectado por la influenza le ha sido imposible colocarse en alguna empresa.
Los dos trajes ya fueron estrenados e incluso surgieron un par de entrevistas, pero las condiciones no eran buenas, un sueldo muy bajo para alguien que tiene licenciatura y un puesto que no es su ramo.
Las otras fuentes de ingresos de la familia también van a la baja. Las ventas de Abarrotes el Triunfo no han logrado levantarse en todo el año. Quizá por eso Mario se ríe cuando escucha la noticia de que ya tocamos fondo: “Son mentiras, pues tiene mucho que estamos en el fondo y no hay ni para cuándo salir”.
A los Jasso las vacaciones escolares les han afectado en las ventas. La gente deja de comprar los ingredientes para el sándwich y el jugo o galletitas para el lunch. “Y no tenemos fecha para mejorar porque este mes nuestros vecinos invierten en la compra de uniformes, útiles y zapatos, así que a ver cómo nos va”, dice don Mario.
Julio fue un mes crítico. Sin dinero. “Hemos vivido al día. Poco a poco salen los gastos, pero es difícil, si no nos hemos quedado sin comer es porque somos muy organizados”. Los Jasso suman a su ingreso mensual las comisiones que Mario recibe de la maderería, el segundo negocio. Pero las ventas bajaron 50%. (Cinthya Sánchez)