Aunque julio fue un mes de gastos desahogados para la familia López Guajardo, también significó abstenerse de vacacionar y de salir a comer fuera de casa, para atender otras necesidades de su vivienda.El matrimonio de Alejandro y Susy asegura que tomar vacaciones hubiera significado “irnos a divertir, a malgastar el dinero que no tenemos. Algo así como darnos vida de ricos por unos días y luego todo el mes vivir como pordioseros”. Por lo pronto están en la lógica de “apretarse el cinturón” para poder solventar los gastos del regreso a clases, la compra de útiles, uniformes y la cooperación que piden una vez que el pequeño Diego ingrese al primer grado de primaria.
Susy comenta que uno de los gastos imprevistos fue impermeabilizar su pequeña vivienda, pues tuvo humedad tras las intensas lluvias de la temporada. Pero se siente feliz porque pudo comprarse un par de zapatos.
El matrimonio López Guajardo considera que julio fue un mes ordinario, “sin tantos gastos y más desahogado” que otros meses.
Ella se dedica a la costura pero casi no tuvo clientes. La familia depende principalmente de los ingresos que Alejandro percibe como empleado de la Unidad Minera Francisco I. Madero. En julio compraron menos productos de la canasta básica pues se percataron de que el precio de algunas frutas y legumbres aumentó. (Irma Mejía)