Julio César Coronado Rodríguez, jefe de recursos humanos de una compañía japonesa, se considera afortunado por haber mantenido su empleo en la peor crisis financiera de la empresa, pero añora el tiempo en que el pago de horas extra le significaba una retribución equivalente a la tercera parte de su sueldo actual. La maquiladora de pantallas de plasma donde trabajan los Coronado tuvo que despedir a casi la mitad de la planta laboral por la recesión económica.Julio y su esposa Fernanda han logrado mantener su economía familiar en números negros, pudieron salir de paseo a Ensenada y comprar un clóset que les hacía falta. El joven matrimonio acordó replantear su gasto para optimizar recursos. Hicieron un programa de ejercicios y vida sana para evitar enfermedades. Él bajó seis kilos y su salud mejoró.
Ella, quien trabaja en una guardería infantil que da servicio a las empleadas de la empresa donde labora su esposo, decidió no comer en la calle para contribuir al ahorro familiar.
Aunque afirman que desde finales de 2008 viven al día, su situación actual es estable: conservan el empleo y mantienen sus finanzas sanas, pese a que tienen que hacer fuertes pagos de su casa y de créditos. La venta del automóvil que habían comprado para el uso de Fernanda les ayudó a solventar algunos gastos. Esperan con ansiedad el fin de año porque con el aguinaldo, ahorros y otros ingresos, podrán saldar los créditos de diferentes tiendas departamentales, su única opción para proveerse de artículos como ropa y calzado.
El ser una pareja joven, con sólo una hija de tres años, les ayuda en su situación y confían en que esta mejorará más. Están conscientes de que su bienestar familiar y de pareja depende, en gran parte, de la tranquilidad financiera. (Julieta Martínez)