Económicamente ha sido el mes más pesado del año para los Gómez. Quizá porque siempre tienen la esperanza de que la situación económica mejore y la realidad es que tanto en el diván de Alejandro como en la veterinaria de su esposa, la crisis se refleja en la falta de clientes.El siquiatra siempre piensa que el mes que entra la situación mejorará, pero conforme pasa el año cada día 30 termina diciendo: “Este mes me fue muy mal”.
Toda la familia vive de los servicios, él de dar consultas a humanos y su mujer de atender a animales. A ambos el trabajo les ha bajado 45% y esa cifra aumenta 5% cada mes, lo que ha repercutido completamente en su vida.
El año pasado, en estas fechas, ya tenían viaje pagado para diciembre. Solían irse tres semanas, muchas veces cruzaban el Atlántico e incluso contaban con el dinero suficiente para pagar sus gastos sin recibir ingresos en ese mes. Hoy no hay ni destino pensado para las vacaciones, pues no alcanza para ningún viaje ni en carretera.
Tampoco hay señales de que la situación mejore. Cada día les cancelan consultas. “Me llaman mis pacientes y a muchos les receto medicamentos, pero no los veo porque ya no les alcanza para tratarse trastornos mentales, a pesar de que en tiempo de crisis, la ansiedad y depresión suben”.
Los Gómez hacen un corte semanal de las ganancias, juntan ingresos, apartan para los gastos necesarios y lo poco que sobra lo dejan para imprevistos. Ya no hay salidas al cine ni comidas fuera de casa. Él toca más la guitarra y lee más. Dice que este 2009 la familia ha leído por lo menos lo doble que en 2008. “La crisis me ha cambiado la vida”, lamenta Alejandro Gómez. (Cinthya Sánchez)