“No me puedo quejar, la cosa va saliendo poco a poco y por ahora estoy cumpliendo con el pago de mis deudas crediticias”, dice Fernando. El empleado de bar se refiere principalmente a la deuda en dólares que tiene con un banco desde hace años. El vaivén del peso frente al dólar le ha impedido cubrir totalmente la deuda.A pesar de eso, dice que su situación económica comienza a reflejar una mejoría, y sobre su intención de cambiar de residencia para buscar un mejor empleo en otra ciudad ya no quiere hablar. Decidió quedarse en Morelos y de trasladarse a otro lugar sería solamente por cuestiones personales. “Por fortuna, estoy bien”.
Su mejor ánimo estriba en que el cambio de propietario del bar donde labora parece que atrajo más clientes y las ventas reflejan una mejoría, principalmente los jueves y viernes, cuando llegan grupos de jóvenes del Distrito Federal.
“Con la venta del bar hubo cambios, se mantuvo al personal —unos 60 trabajadores— y las cosas parece que mejoran. Ojalá siga así”. Lo único que falta para aumentar las ventas es el regreso del turismo extranjero. La gerencia ya diseña paquetes especiales para “enganchar” a los extranjeros. Por ahora los ingresos del bar provienen de clientes del DF y de Morelos, a pesar de que los precios de las bebidas subieron 15%.
Cree que el incremento en las casetas de cobro de las autopistas no impedirá que los “defeños vengan a Cuernavaca en busca de emociones diferentes. Ahí la llevamos, ahí la llevamos”, dice. (Justino Miranda)