La Familia Espino Hernández aún no acaba de recuperarse del duro golpe que les dio la crisis económica, provocando una caída libre de hasta 75% en las ventas de sus tacos y pronto tendrán que enfrentar otro reto que requerirá de todo su aplomo.
Su hijo menor, Daniel, entrará a la preparatoria y lo más complicado será el gasto en cuotas, libros, material didáctico, uniformes, camiones y alimentos.
“Tenemos que salir, tratamos de no preocuparnos mucho para sobrellevar bien cada día, pero de alguna manera le haremos”, comenta doña María del Refugio, al reconocer que los gastos de la familia se incrementarán. “Va a necesitar camiones, comer fuera de la casa, porque ahora es más tiempo de escuela, el material que le pidan, libros, las cuotas, aún no se cómo le vamos a hacer pero Dios es muy grande”.
Tanto María del Refugio como don Juan, su esposo, no están de acuerdo con lo que dicen las autoridades sobre las buenas perspectivas para el país. “Creo que aún nos falta mucho, no sé cómo dicen que ya vamos bien, si nosotros lo vemos aquí todos los días, la gente no trae dinero en las bolsas”. Ejemplifica que en las oficinas de gobierno que hay a un lado de su puesto de tacos “se nota la crisis” porque han recortado personal. “Nos damos cuenta porque muchos eran nuestros clientes y de repente dejaron de venir”.
El hijo mayor de los Espino, Édgar Alisando, ya considera en irse de ilegal a Estados Unidos desesperado por no encontrar trabajo. “Es mucho riesgo que se vaya así (de ilegal), pero tenemos conocidos que a lo mejor nos echan la mano para que se abra brecha”. (Jonathan Tapia)