Jorge, el hijo mayor de la familia Pérez, dejó la escuela y está trabajando como laminero, pero también busca un nuevo empleo más estable porque en ese oficio le pagan muy poco y no cuenta con seguridad social.
“Sigo ayudándole al laminero, pero no me gusta mucho porque es peligroso, la paga no es buena y aparte no hay trabajo todos los días, así que sólo gano cuando hay. He estado buscando en otras partes. También un día, junto con un amigo nos pusimos a lavar carros, lavamos cuatro, y cada uno ganó 80 pesos”, explica el muchacho de 17 años.
Mientras tanto, don Jorge Pérez Delgado, el jefe de familia, está contento porque ahora que regresó con “su patrón” se siente con más tranquilidad.
“En estas tres semanas hemos estado preparando todo para hacer una instalación de aires y otras cosas fuera de Jalisco, pero aún no nos dicen en dónde va a ser”, señala.
Agrega que durante julio terminó de impermeabilizar todo el techo de su casa y pintó el cuarto de su hijo mayor. También cuenta que este mes tuvo menos ingresos. “Compramos cemento blanco y sellador para pintar el cuarto de Jorge. No tuvimos gastos fuertes, pero a mi esposa (Marcela Margarita Hernández) la devolvieron dos veces del trabajo este mes. Llegó tarde y le rebajaron casi 400 pesos, le quitan vales y bonificaciones.
Don Jorge reconoce que está gastando en comida unos 900 pesos por semana, cuando antes destinaba ente 500 y 600 pesos en alimentos. (Mae López)