La familia Gutiérrez valora mucho tener empleo. Están contentos porque Mario no se ha quedado sin ir a trabajar y no le han reducido su jornada, lo cual ya es ganancia, y más si lo compara con todo lo que vivió en mayo, que hasta dejó de trabajar días, porque en su centro de labores la situación se volvió complicada por la enfermedad de la influenza que paralizó al país.Pero el turismo se reactivó y con ello el trabajo volvió. Algunos hoteles de la zona alcanzaron hasta 95% de ocupación y eso es bueno, y más porque ya también llegaron los cruceros turísticos y en ellos vienen miles de personas y cada uno gasta mínimo 75 dólares, dinero que se distribuye en restaurantes y comercios.
La confianza ha vuelto y espera que la situación siga así un mes más. A partir de la segunda quincena de agosto la gente regresa a sus hogares, por el inicio del ciclo escolar y, por tanto, la calma llega al sector turístico. Ahora lo importante es que vienen varios grupos, porque Mazatlán es sede de varias convenciones y eso ayuda a los hoteles, pues son reuniones de cientos de personas.
Para él, la única forma de salir adelante es ahorrando en gastos. Pronto comprará los útiles escolares de sus dos hijos y luego esperará a que llegue diciembre para recibir el aguinaldo. Sólo entonces podrá obtener ingresos extra que le ayuden a mejorar su vida, en lo que se refiere a lo económico, pues en salud y bienestar dice que no tiene qué pedir y así espera seguir. (Yovana Gaxiola)