Otro joven de la nueva generación del narcotráfico es Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, hijo de Ismael El Mayo Zambada, considerado entre los líderes históricos del narcotráfico en México. La madrugada del 18 de marzo pasado, cuando arribó a la residencia de Lluvia 269, en Jardines del Pedregal, un grupo de militares lo cercó y detuvo junto con cinco de sus hombres que lo protegían.
De él también se sabía muy poco. Con su captura, la Procuraduría General de la República (PGR) comenzó a recorrer el velo sobre sus actividades. De acuerdo con documentos de la dependencia, la declaración de un testigo protegido lo ubica en la cumbre de narcotraficantes en Cuernavaca, Morelos, para crear la Federación, que se pensó sería el cártel más poderoso de México.
Hoy, cuando la alianza está rota y las bandas participantes se debaten en enfrentamientos fraticidas, El Vicentillo se encuentra en prisión y sujeto a una orden de detención provisional con fines de extradición solicitada por Estados Unidos, que se tramita en el Juzgado Tercero de Distrito de Procesos Penales Federales de la ciudad de México.
Sin embargo, su presunta participación en la consolidación del acuerdo de La Federación —integrada por los cárteles de Sinaloa, Juárez y los hermanos Beltrán Leyva— no ha constituido, hasta ahora, parte de alguna acusación de la Procuraduría General de la República en su contra.
Según la Procuraduría General de la República, después de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán del penal de Puente Grande, en el estado de Jalisco, se convocó a esa junta a la que acudió “un grupo de alrededor de 25 personas, entre las más destacadas estaban Vicente Carrillo Fuentes, Vicente Zambada Niebla y Alfredo Beltrán Leyva, en representación de Juan José Esparragoza Moreno, El Azul”.
Acuerdo fallido
Sobre esa cumbre, el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/111/2004 señala: “Los cárteles antes citados se encuentran trabajando juntos y organizados, y han unido sus fuerzas para eliminar a Los Zetas”, el brazo armado del cártel del Golfo y que pretende invadir lo que llaman sus territorios.
De hecho, el tema central de esa cumbre de capos del narcotráfico fue la representación de la organización en todo el país para el tráfico, traslado y acopio de drogas.
El pacto fracasó. La primera escisión se dio tras la muerte de Rodolfo Carrillo Fuentes, El Niño de Oro, asesinado con su esposa el 11 de septiembre de 2004 en Culiacán.
El crimen fue achacado a gente vinculada con El Chapo Guzmán, y significó la ruptura de ese pacto no escrito entre organizaciones criminales, inclusive luego de la ruptura fue ejecutado Cruz Carrillo Fuentes.
Los rompimientos y desencuentros se vinieron en cascada. En esa vorágine también otros jóvenes de la familia Zambada sucumbieron y ahora están en prisión, como Jesús Zambada y Ricardo Flores Quintana.