Y el nuevo día les encontró juntos, pero no unidos. Cada quien con su sonrisa. Cada cual con sus pensamientos. El debate había concluido. Más tarde, en sus respectivos ámbitos, habría quienes se encargarían de declarar a cada cual, su ganador.
Poco antes de la una de la mañana, Joaquín López-Dóriga tuvo una leve equivocación y mencionó al presidente del PAN con el nombre de Germán Ortega, un comediante. Pero quien apareció en las pantallas, Martínez Cázares, fue un ponchador que intentó dar un golpe bajo: Como si queriendo al hablar de los acuerdos, señaló que Beatriz Paredes ha colaborado con el gobierno aunque en su partido no la dejan.
Enérgica, la presidenta del Partido Revolucionario Institucional pidió hablar; señaló que Germán Martínez Cázares había hecho alusiones gravísimas; estableció que ella no es colaboracionista ni rupturista por antonomasia. Y aprovechó para criticar al dirigente de Acción Nacional por el tono que ha mantenido en la campaña, por sus ataques. Señaló que efectivamente, hay priístas que le han manifestado su molestia, pero, añadió, ella les ha pedido que no caigan en provocaciones.
Por su parte, como lo hiciera a lo largo de toda la transmisión, ya para concluir, Jesús Ortega insistiría en mostrar el nuevo rostro del Partido de la Revolución Democrática: propositivo, dialogante, y tuvo especial cuidado en marcar la diferencia con un ausente adversario: Sentenció que él no es de quienes mandan al diablo a las instituciones.
Ella y ellos, a la misma mesa, en horario para desvelados. Beatriz Paredes, fiel a su estilo, con blanco huipil de bordados de encendidos colores; a su derecha, Germán Martínez, con el azul y el naranja en la corbata. Amarilla con soles aztecas era la que lucía Jesús Ortega sobre camisa blanca.
Un debate sin los rígidos formatos de otros. La suerte decidió quien hablaría primero, de acuerdo con el tema que ella y ellos eligieron. La presidenta priísta decidió tratar los asuntos del empleo y el desarrollo económico; el panista, la seguridad, y el perredista, la crisis económica. Más tarde agregaría el de la educación.
Fueron poco más de 75 minutos en los que Germán Martínez Cázares repitió lo que semanalmente ha dicho en sus mensajes de internet.
Beatriz Paredes se mantuvo en su tono acostumbrado. No entró en la dinámica de Germán Martínez, quien mencionó las acusaciones de Miguel de la Madrid contra Carlos Salinas. Cuando el panista le mostró una foto en la que ella aparece con el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, la dirigente del tricolor señaló que el ex mandatario fue acusado y detenido cuando el gobierno de la República era priísta.
Jesús Ortega aseguró que los graves problemas económicos son producto de la política neoliberal impuesta desde los gobiernos De la Madrid, Salinas, Zedillo, pero también Fox y Calderón.
Un debate en el que cada quien manejó cifras que acusaban o justificaban. Ella y ellos no dejaron de beber agua. Y tras el intento de golpe bajo de Germán Martínez y la rápida respuesta de Beatriz Paredes, intentaron mostrar sus sonrisas. La madrugada los había encontrado.