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La reclusa era insistente. Argumentaba que tenía una fuerte gripa que no la dejaba dormir. Antes, tomó el frasco de Vick Vaporub y lo aspiró hasta el fondo. El medicamento provocó que se hincharan y pusieran rojos sus ojos, y parte del rostro también se inflamó.
De esa forma podía pasar como enferma de gripa. El médico del Centro Femenil de Readaptación de Santa Martha Acatitla la revisó y, por las características presentadas, le mandó medicamento en espera de su evolución.
La segunda vez, el galeno optó por trasladarla a la Torre Médica Tepepan, hospital del gobierno capitalino para presos. Ahí, la mujer fue auscultada por otros médicos, quienes descubrieron la estrategia.
La reclusa estaba hinchada por aspirar el Vick Vaporub. Fueron encontrados restos de la sustancia, socorrida para descongestionar las vías respiratorias, en sus pulmones.
A fin de cuentas, la mujer logró lo que quería: alejarse de su celda, debido al parecer al clima poco amable contra extranjeros.
La secuestradora francesa Florence Cassez, quien purga condena en México, tuvo que fingir el malestar… por miedo.
Esa es la estrategia que usa para permanecer alejada del reclusorio femenil: inventa enfermedades para pasar la mayor parte del tiempo en un ambiente menos hostil, sobre todo para los extranjeros, aunque sea en un hospital para presos.
Fuentes consultadas por EL UNIVERSAL relatan que la francesa pasa periodos prolongados en la torre médica, al argumentar diferentes tipos de malestar.
Incluso el jueves de la semana pasada, antes de que el presidente Felipe Calderón anunciara que purgará su condena en México, estaba en calidad de paciente en la torre del hospital.
Su estrategia la llevó, por ejemplo, a que a principios de marzo, con la visita del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y su esposa Carla Bruni, de haber querido esta última visitarla lo habría hecho en la torre médica, ya que supuestamente tenía gripa, y al final se supo de la ingesta del Vick Vaporub.
La sustancia es ingresada al penal de la misma forma en que son introducidos teléfonos celulares. “Hay tráfico de celulares, de medicamentos, como la insulina que se inyectan los mismos presos, así como droga”, reconocen las fuentes.
Diversos testimonios confirman que la francesa suele pasar rachas de mes y medio y hasta dos meses en la Torre Médica de Tepepan.
No descartan que el motivo principal de su conducta sea el clima nada amable en el Reclusorio Femenil de Santa Martha Acatitla.
“Los extranjeros en los reclusorios nacionales siempre están mal… Es una manera de protegerlos; sacarlos para evitar algún atentado que ponga en riesgo su vida”, relatan.
Florence Cassez también ha tenido ataques de ansiedad. Tuvo que ser revisada, y como marca el procedimiento la llevaron a la Torre Médica Tepepan para la revisión de rutina y, en caso necesario, recetarle un medicamento.
“Un día es el estómago, otro las anginas, el otro el catarro inventado y así. Tiene meses ahí en la Torre Médica Tepepan, donde se atienden enfermedades crónicas y no se puede estar mucho tiempo, a menos de que haya personas que tengan una enfermedad mental o un coma cerebral.
“Ella continuamente se reporta enferma del estómago, de catarro, las anginas, migraña; tiene infinidad de reportes… La del Vaporub fue muy conocida porque se lo encontraron incluso en los pulmones, pero continuamente tiene enfermedades”.