silvia.otero@eluniversal.com.mxDiscriminación, aislamiento en lugares insalubres, negación de servicios y hasta alojamiento en habitaciones gélidas con el aire acondicionado al máximo nivel, “como si quisieran que nos diera gripe”, son parte de las condiciones que 138 personas enfrentaron en China y Hong Kong, sólo por tener un pasaporte que decía: México, como su país de origen.
Cinco de ellos, al regresar ayer a territorio mexicano, relataron así su experiencia de quedar a expensas de las autoridades de esos países, que decidieron confinarlos para impedir la propagación del virus de la influenza (AH1N1), aún sin presentar síntomas: “nos trataron muy mal”, coincidieron en señalar.
A la administradora Myrna Berlanga, sin explicación alguna, tan pronto como su avión procedente de Estados Unidos aterrizó en Beijín, la aseguraron y ni siquiera le tomaron la temperatura en busca de un síntoma para justificar el trato que se le daba.
Las autoridades chinas decretaron su aislamiento en un hotel junto con otros 10 mexicanos, en un inmueble insalubre donde ni la regadera servía, pero eso sí “hasta las bolsas que estaban en el bote de basura de nuestros cuartos, con el nombre de cada uno, tenían la leyenda de radioactivo”.
A pesar de estar en el mismo hotel, a los mexicanos no se les permitía el contacto entre sí, recuerda Myrna, ni cuando los trasladaban en ambulancias que también tenían el nombre de cada paciente, para lo que se les obligaba a usar trajes de protección epidemiológica de pies a cabeza… “nos cazaron, encerraron y discriminaron” acusó la joven.
Los esposos Alberto Villas y Rosa Martha García, una pareja de la tercera edad, no corrieron con mejor suerte en Shangai: “Nos trataron como delincuentes”. Al llegar al aeropuerto de inmediato les colocaron el traje antibacterial, aun sin presentar síntomas, y los trasladaron en medio de un exagerado operativo “una columna de ambulancias, patrullas y motocicletas policiacas en valla nos escoltaron a un hotel”.
Doña Martha recordó que en el hotel “Mandarín” donde la confinaron con su marido, hasta les colocaron a máximo nivel el aire acondicionado, a baja temperatura, “como si quisieran que nos diera gripe”. No titubeó al asegurar que nunca regresará a China, aunque dijo que si una experiencia positiva quedó de esta situación es haberse sentido apoyada en el extranjero por parte del gobierno.
Los empresarios plateros Marco Antonio Saldivar y María de Lourdes Castañeda, relataron también una historia de maltrato, pero ya que viajan cada año a Hong Kong reconocieron que la gente tiene miedo a las enfermedades contagiosas, y es comprensible su actitud, aunque a ellos el gerente del Hotel Ramada les prohibió hospedarse “y hasta las maletas nos aventó” sólo por ser mexicanos.