BUENOS AIRES.— Oficialmente, los casos de dengue en Argentina, desde que se desató la epidemia en abril último, ascienden a 23 mil. Extraoficialmente sobrepasan los 34 mil.Eso pasa en un país donde las estadísticas carecen de legitimidad y pocos creen en la información oficial. Los muertos por dengue, según el Ministerio de Salud, son cinco. Pobladores, organizaciones médicas y parientes de las víctimas permiten contabilizar más de un centenar.
No fue el año pasado, como lo dijo el presidente Felipe Calderón, sino en marzo cuando el mosquito del dengue comenzó a traspasar la frontera desde Bolivia, hasta desatar una epidemia, la epidemia más anunciada de la historia argentina.
Desde enero último fue Bolivia el país donde el dengue causó miles de muertos, a tal punto que el presidente Evo Morales decretó la emergencia sanitaria en el país, algo que el gobierno de los Kirchner se negó, una y otra vez, a tomar una medida semejante en medio de la campaña.
En su lugar se desató un verdadero combate por la información de nuevos casos.
Ayer, con la ministra de Salud Graciela Ocaña, en el Chaco se celebró la jornada nacional de lucha contra el dengue, pero en el otro extremo del país, La Rioja, se reportaron 325 casos, aunque extraoficialmente se estima en 5 mil, lo que llevó al secretario de Relaciones Sanitarias del gobierno Nacional, Alberto Hernández, a reforzar las acciones porque “la influenza A ha impedido que se esté hablando del dengue.
Pero el gobierno de Kirchner no sólo enfrenta críticas por el dengue, sino también por su actitud ante la influenza A y la suspensión de los vuelos a México.