A Johana, sus compañeros le dijeron que por ser mexicana podría contagiarlos de influenza. Ella y su familia viven en Bridgeton, Nueva Jersey, Estados Unidos; cursa el primer año en una escuela a la que asisten en su mayoría hijos de mexicanos y mexicoamericanos.
“Los otros niños (estadounidenses) no querían ir (a la escuela) porque hay mexicanos y se pueden contagiar”, dijo Johana a su mamá, Antonia Trenado, quien lo narró a EL UNIVERSAL.
Para quitarle cualquier miedo a su hija, le recordó que ella y sus dos hermanos habían nacido en Estados Unidos.
“Sí, pero yo soy mexicana. Yo soy mexicana, mami, y hay muchos niños mexicanos”, le respondió su hija.
Antonia Trenado y su esposo, guanajuatenses que operan una tienda de artículos diversos, por el contacto que tienen con otros paisanos se enteraron que en una tienda departamental el trato no es muy bueno hacia los mexicanos.
“Siempre ha habido mucha discriminación, pero ahora se tienen que cuidar que no los traten más y no los deporten”, dijo Antonia, entrevistada vía telefónica.
Relató que desde hace unos meses detienen a muchos extranjeros —la mayoría mexicanos— que cometen delitos menores como manejar un auto sin licencia o beber en la vía pública, pero inmediatamente los deportan.
Criticó que la primera información que se difundió sobre la influenza A H1N1 los noticiaros la denominaran como “gripe mexicana”.
De acuerdo con el testimonio de otros mexicanos, uno que reside en Alemania y otro en España, existe una situación similar.
Raúl Flores —quien vive desde hace 20 años en Regensburg, Alemania— no asistió al funeral de su padre que falleció el 27 de abril.
“No sabía si iban a cerrar fronteras, si me dejaban salir o si ya no podía regresar”, explicó a este diario.
“Cuando regresan les miden la temperatura y si están enfermos, les dan tratamiento”, apuntó Raúl Flores en la entrevista telefónica.
En España también se recomienda no viajar a México, explicó Daniel Ortega, fisioterapista que vive desde hace cinco años en Barcelona, y entrevistado por este diario vía telefónica.
Por las noticias se ha enterado que más de 80% de los viajes a México se han cancelado o cambiaron su destino de vacaciones.
A los que llegan de México, se les mide la temperatura y se les piden todos los datos para poder dar un seguimiento en caso de detectarse un caso sospechoso.
“Los que llegaban se sorprendieron porque no tenían idea de todo lo que pasaba. Hasta acá se dieron cuenta del alboroto que causó la influenza”, dijo.