PUEBLA, Pue.— El presidente Felipe Calderón retomó su agenda de giras después de 11 días de no salir de la ciudad y viajó a esta capital para encabezar el 147 aniversario de la Batalla de Puebla en donde, además de defender el sistema de salud del país, aseguró que en México se protegió a la humanidad ante el brote de influenza A H1N1.
“Afortunadamente, la Federación y los estados de la República se estaban preparando para la eventual llegada de un mal semejante”, presumió el mandatario, quien encabezó un acto sin invitados especiales, sólo ante la prensa y un grupo de cadetes del Heroico Colegio Militar.
El titular del Ejecutivo aseguró que “con rapidez” se supo que esta nueva enfermedad es curable, además de que “también contábamos, precisamente, con el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una pandemia de influenza, con una reserva estratégica de más de un millón de tratamientos, cantidad más que suficiente para enfrentar el brote con eficacia”.
La conmemoración del enfrentamiento militar contra las tropas de Napoleón en el siglo XIX le permitió al mandatario federal asegurar que México se ha enfrentado a situaciones adversas, pero en esta ocasión la contingencia registrada “ha representado un desafío de magnitud inédita, ante el cual, una vez declarada la emergencia el 23 de abril pasado, nuestro Sistema de Salud ha respondido y ha funcionado adecuadamente”.
Como lo hiciera en un mensaje nacional la noche del lunes, Calderón aseguró que “en la primera línea de defensa, en el primer campo de batalla contra este nuevo mal para la humanidad, han estado los hospitales, los médicos y enfermeras mexicanos. El frente de batalla ha sido México y aquí hemos defendido a toda la humanidad de la propagación de este virus”.
Fue una ceremonia sobria en la que Calderón portó la Banda Presidencial tricolor, frente al monumento al general Ignacio Zaragoza. Junto a esta efigie se ubicó a dos elementos del Ejército, a bordo de una tanqueta blindada.
Con este marco, el titular del Ejecutivo aseguró: “Estamos regresando poco a poco a la normalidad, tanto en los centros educativos como en las actividades económicas y gubernamentales”.
Calderón recomendó continuar con las medidas preventivas, porque el mal no ha desaparecido, y reconoció que las amenazas pueden cambiar como cambian las circunstancias históricas, pero lo que debe ser inmutable, añadió, “es la profunda convicción de proteger a la nación, de hacer sacrificios ante cualquier adversidad que la haga peligrar”.
Al recordar la defensa de la patria contra la invasión francesa, el mandatario sostuvo: “Hemos superado invasiones extranjeras, guerras civiles, catástrofes naturales, crisis económicas y políticas, y ninguna de estas amenazas ha podido quebrantar la voluntad de los mexicanos de constituirnos en una nación libre, democrática y soberana”.
A casi siglo y medio, comentó el mandatario, México se enfrenta a una nueva amenaza, esta vez de un tipo muy distinto, una amenaza “inusitada”, concretamente, el surgimiento y propagación de una epidemia que puso en riesgo la vida y la salud de las familias mexicanas.
Sin embargo, se dijo convencido de que las amenazas se pueden cambiar como las circunstancias históricas:
“Esta no es la primera vez que México se ha visto sometido a una prueba tan difícil, ni será la última. Pero son las adversidades las que forjan el carácter de los pueblos y de las personas. Estoy convencido de que cuando pase esta situación, México será mucho más fuerte”, concluyó.