Para el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, la participación de los padres de familia y maestros será indispensable para “generar las condiciones mínimas que nos ayuden a transitar en esta coyuntura”, de manera que las escuelas enfrenten los problemas estructurales, como la falta de agua y drenaje, y se pueda contar con los insumos que garanticen el regreso a clases “seguro, limpio y protegido”.
“Hay condiciones geográficas adversas en muchas escuelas, la falta de servicios en algunas de ellas está asociada a la marginación de algunas comunidades; sin embargo, este problema en muchos casos se ha resuelto llevando, por ejemplo, agua a través de botes o pipas, y en muchos casos con la generosa participación de padres de familia y maestros”, afirma.
Explica que los 200 millones de pesos autorizados para garantizar condiciones de sanidad e higiene en las escuelas de educación básica se distribuirán entre las 195 mil escuelas que existen en preescolar, primaria y secundaria.
A pesar de que en promedio significa que las escuelas tendrán mil 25 pesos para que puedan conseguir el kit de limpieza (detergente, jabón para las manos o gel limpiador, toallas de papel y cubrebocas, entre otros) para los 40 días de clases que le restan al ciclo escolar, el secretario Lujambio Irazábal dice que la distribución de recursos se hará en función de la matrícula, por lo que “habrá planteles que reciban más recursos por ser más numerosas y habrá otras que reciban menos”.
En entrevista con EL UNIVERSAL dice que los recursos extraordinarios para el regreso a clases, tras la contingencia ocasionada por la presencia del virus de influenza, se tendrán que eficientar “para enfrentar cabalmente el problema”.
Al detallar la manera en que las escuelas de educación básica retomarán el ciclo escolar que se interrumpió desde el pasado 23 de abril, el secretario de Educación Pública señala que además de las acciones de limpieza se deberán acentuar un conjunto de acciones de “importancia radical” dentro del protocolo que se les está proponiendo.
Uno de ellos es el filtro familiar, y en ello deberán contribuir los padres de familia para evitar que sus hijos sean enviados a la escuela si presentan síntomas de catarro o gripa.
En el segundo filtro escolar lo que se hará con los niños, “sin agraviarlos, sin estigmatizarlos”, es que se les enviará a la dirección escolar en caso de que presenten algún malestar.
En el regreso a clases que será gradual y escalonado, también “se deberá generar un proceso de socialización del virus de influenza, de aprendizaje, de nuevos usos, de nuevas prácticas sociales que nos permitan llegar a la escuela también con otra aptitud cultural, que se ha desarrollado rápidamente en todos los grupos sociales, al adquirir prácticas para cuidarnos a nosotros mismos y a los demás”.
Alonso Lujambio informó que en los primeros días del regreso a clases, las maestras dedicarán espacios importantes a escuchar a los niños y a entender el modo en que ellos están procesando el fenómeno, “a generar una dinámica de confianza y socialización de una experiencia tan compleja”.
“Es necesario que la escuela sea un espacio para desahogar esas inquietudes, para explicar lo que está sucediendo; para racionalizar las medidas que estamos tomando”.
Explicó que las medidas tendrán que ser estudiadas con el tiempo, de manera que la Secretaría de Salud esté en posibilidades de ir evaluando si alguna de esas acciones se relaja o si se mantiene el ritmo.