edith.martinez@eluniversal.com.mxLa saturación del servicio de la clínica 43 del Instituto Mexicano Seguro Social llevó a que la familia de Francisca Pérez Mendoza decidiera trasladarla al Hospital Naval Militar de urgencia, para que fuera atendida por la presencia de síntomas compatibles con influenza porcina.
Por la mañana, Francisca Pérez comenzó a sentir escalofríos, presentó fiebre y problemas para caminar, “porque estaba muy desguanzada”.
La llevaron a la clínica 43 del IMSS para ser atendida, pero la espera se hizo larga por la cantidad de personas que también iba en busca de atención, dijo Tomás Rodríguez, yerno de Francisca.
Decidieron trasladarla al Hospital Naval Militar, en donde los marinos la recibieron en el área de urgencias con una silla de ruedas, y le ayudaron a descender del taxi.
Mientras la familia de Francisca esperaba el diagnóstico, más de 120 personas hacían lo mismo en el patio del hospital, en donde se colocó una carpa para que las personas esperen su turno.
Ahí, un médico los examina para saber los síntomas que presentan; si los signos no corresponden a la influenza porcina se les sugiere retirarse del lugar, pues es bajo responsabilidad de las personas permanecer ahí, donde el riesgo de contagio es más alto.
En caso de que los síntomas sean de “mayor gravedad”, las personas ingresan al área de urgencias, donde los médicos los reciben con todas las medidas de seguridad sanitaria.
En el hospital militar, a los pacientes se les colocan batas desechables y el personal de salud está protegido con trajes aislantes, goggles, guantes y cubrebocas.