Juan Ramón de la Fuente, ex secretario de Salud, calificó de “acertadas” las medidas de los gobiernos federal y capitalino para evitar la propagación de la influenza porcina, pero señaló que aún falta por aclarar las cifras de muertos e infectados para generar credibilidad, que en estos momentos de emergencia es “indispensable”.
Para el ex rector de la UNAM, las alertas del gobierno federal “no fueron tardías” porque se dieron en el momento en que se tuvo confirmado el tipo de virus del que se trataba, pero calificó de “muy grave” esta fase de la epidemia.
De las posibles negligencias en el sector federal que hayan impedido actuar oportunamente, dijo que es necesario iniciar las investigaciones correspondientes en todos los niveles para deslindar responabilidades.
El ex rector propuso que también se debe aclarar si a todos los fallecidos se les tomaron muestras para ser analizadas y llevar un seguimiento con los familiares y conocidos, cuyas identidades sólo deben ser reveladas previa autorización.
“Más que una manipulación deliberada de las cifras es que el Sistema de Vigilancia Epidemiológica —del que disponemos y funciona bien— ha ido captando cifras que a la hora de presentarse no han tenido el orden que deben tener y espero que se corrijan”, expresó De la Fuente.
En entrevista con EL UNIVERSAL, De la Fuente dijo que se deben establecer lineamientos en los tratamientos de los antivirales y determinar a quién y cómo se deben suministrar, ya que crear una vacuna tardaría cinco o seis meses, en el mejor de los casos.
Señaló que es importante crear un plan para cuando se retomen las actividades de la vida cotidiana, porque supondría una gran movilidad, ya sea el 6 de mayo o después porque la fecha aún puede variar. “La población debe tener la confianza de retomar su vida cuando termine la fase crítica de emergencia”.
De la Fuente refirió que desde 1940 se espera una epidemia de este tipo por la mutación que han tenido los virus, pero dijo que México se encuentra preparado para enfrentar esta fase.
Como secretario de Salud le tocó enfrentar dos epidemias: la de cólera en 1995 y 1996, y la de dengue en 1998.
De la importancia de que México cuente con laboratorios para llevar a cabo las confirmaciones de los casos de influenza porcina, dijo que se tienen las instalaciones para determinar si el caso es sospechoso, pero no para tener la certeza.
Aunque se reconoce como un crítico del gobierno federal, atendió la convocatoria del presidente Calderón, quien se reunió con ex secretarios de Salud (Jesús Kumate y Guillermo Soberón) para plantear propuestas, sugerencias e incluso señalamientos duros.
De la reunión, que duró casi una hora y media, señaló que notó preocupado al titular del Ejecutivo federal, pero fue un diálogo abierto y propositivo.
Explicó que pocos presidentes llaman a ex secretarios para que den su opinión.
Dijo que los ex titulares de Salud acordaron reunirse próximamente, pero aún está por definirse cómo será el formato.
Juan Ramón de la Fueente reiteró que fueron acertadas las medidas aplicadas: “Son medidas que incomodan, que generan pérdidas económicas, que alteran nuestra vida, la de todos; que tienen un costo, pero que sería más costoso no adoptarlas”.
Resaltó la participación “ejemplar” de la sociedad porque son muchos millones los que han tenido que actuar y no ha sido fácil.