La Secretaría de Salud ha dispuesto hasta ahora la entrega de los cadáveres de las personas que fallecieron a consecuencia del virus de influenza porcina, debido a que no existe una propagación de este nuevo virus a través de sus cuerpos.
Carlos Santos-Burgoa, director general de Promoción de la Salud, indicó que hasta ahora los cuerpos de las más de 150 personas que han fallecido en todo el país han sido entregados a sus familiares para que procedan con los ritos religiosos y de sepultura en los panteones que ellos designen, o bien, en procesos de incineración.
El funcionario explicó que no existe una recomendación específica para que los cuerpos de las víctimas sean incinerados, debido a que las personas que fallecen “ya no expelen el virus; eso sucede sólo cuando se tose, se habla de manera enérgica o se estornuda”.
El funcionario dijo que entre las prácticas médicas cotidianas que se realizan en los centros hospitalarios, laboratorios y de autopsia es la de lavar los cuerpos con agua y jabón, y se tiene comprobado que la mejor medida para combatir al virus es realizar limpieza con agua y jabón.
Comentó que en el caso de las ceremonias que se realizan en las casas o en las funerarias para velar a las víctimas, el problema de contagio no se genera por quien murió a consecuencia del virus, sino entre las personas que asisten al cortejo fúnebre o a acompañar a la familia, dado que ahí se genera una concentración.
Lo recomendable es que ahí se tengan las precauciones que ya se han referido de usar tapabocas y lavarse las manos de forma regular, si estornuda hacerlo en un pañuelo desechable y ponerlo en una bolsa de plástico.