Mientras que el gobierno de Estados Unidos ordenó a su personal separar y aislar a los viajeros que con tos y/o fiebre arriben a su territorio, el Centro de Control de Enfermedades recomendó la aplicación de antivirales pre y post tratamiento a los estadounidenses que viajen a México, a personal de zonas fronterizas, a funcionarios de Salud y a miembros de las Fuerzas Armadas.
Los pasajeros que lleguen con esas características, por cualquier punto de entrada a Estados Unidos, serán separados y llevados a habitaciones u oficinas privadas o se les mantendrá separados, a seis pies (1.86 metros), de los empleados y el público, según se ordena en un memorándum enviado por John Berry, director de la Oficina de Administración de Personal, a todas las dependencias del gobierno estadounidense.
Después de separar al pasajero, deberá notificarse a la estación de cuarentena del Centro de Control de Enfermedades. Para proteger a otros, el viajero enfermo deberá usar un tapabocas, resalta el memorándum fechado el 26 de abril, día en que Estados Unidos declaró emergencia de salud pública.
Como recomendaciones adicionales, el documento cuya copia tiene EL UNIVERSAL da información sobre el uso de tapabocas, guantes y antibacteriales.
Destaca que “los empleados que están trabajando a lo largo de la frontera y en los puertos de entrada deberán revisar detalladamente la guía” de prevención, que es dada en internet por el Centro de Control de Enfermedades, con sede en Atlanta.
El gobierno informó a sus empleados la flexibilidad que se les da para realizar su trabajo. En el caso de los trabajadores de áreas afectadas, se considera el impacto del ausentismo.
En tanto que el gobierno de EU pondrá a disposición del sector Salud 30 millones de dosis de antivirales —como el Tamiflu—, el Pentágono informó que está listo para actuar en caso de ser requerido, e indicó que su prioridad es proteger al personal castrense, por lo que cuentan con 7 millones de dosis de antivirales para protegerlo.
Por la tarde del lunes, el Departamento de Defensa informó que a través del equipo médico de la Base Aérea Randolph, en Cibolo, Texas, ubicó a dos jóvenes de 16 años, hijos de militares, con síntomas de influenza porcina en etapa temprana, lo que permitió frenar un contagio mayor. Ambos se han recuperado.