noemi@eluniversal.com.mxMariana, una profesora de primaria, impartió clases la semana pasada. Este viernes fue diagnosticada como portadora de la influenza y estará en reclusión obligatoria durante cinco días.
Desde que inició el tratamiento con el antiviral y un analgésico ya no tiene fiebre de más de 39 grados y el dolor muscular ha disminuido.
Ayer, en el Diario Oficial de la Federación se publicó un decreto que establece medidas para controlar y combatir la influenza; destacan el aislamiento de personas que puedan padecer la enfermedad y de los portadores por el tiempo que sea necesario.
En una consulta el viernes en la mañana en el ISSSTE, a Mariana le dijeron que tenía una “infección en la garganta”. Incrédula, pidió una segunda opinión que la llevó al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), donde por la noche le indicaron que era portadora del virus de la influenza.
Cuando fue a recoger el medicamento le dijeron que de momento no había Oseltamivir —pese a que el gobierno federal aseguró que tenía un millón de dosis—. Incluso le recomendaron comprarlo en una farmacia.
Los policías armados que controlan el acceso a la unidad de urgencias respiratorias le pidieron que se callara cuando denunció que no tenían el medicamento.
Intentó comprar el antiviral en farmacias, pero nunca lo encontró. De acuerdo con el testimonio de los dependientes, el gobierno lo había requisado, que ya no tenían, pero si lo conseguían costaría más de 500 pesos y que desde hace un año no se vendía.
Fue hasta después del mediodía cuando en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias le entregaron un frasco de 50 mililitros, tratamiento para cinco días.
La maestra ya planeó cómo pasará su aislamiento: terminará un proyecto para impartir inglés, revisará pendientes escolares, leerá algunos libros y evitará los noticiarios de televisión. “Ya tengo mucha influenza en mi vida”, expresó.