El miércoles pasado, la Secretaría de Salud emitió una alerta nacional, al registrarse 20 muertes por influenza en las primeras tres semanas de abril, algo que la dependencia federal consideró atípico o inusual.
El mayor número de fallecimientos se registró en el Distrito Federal, con 13 decesos, seguido de San Luis Potosí, con cuatro; Baja California, con dos, y Oaxaca, con uno.
De los 20 muertos, 12 eran hombres y 8 mujeres. La tercera parte tenía entre cinco y 45 años de edad, grupo considerado poco vulnerable a la influenza, razón por la cual no fue vacunado por el sector Salud durante la pasada temporada invernal.
En contraste, en seis meses, de octubre de 2008 a marzo de 2009, fallecieron sólo 30 personas por influenza, según cifras de la dependencia.
En un primer momento, Mauricio Hernández Ávila, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, afirmó que no había motivo de alarma. Sin embargo, un día después, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, dio a conocer que en el país se vive una epidemia de influenza generada por un nuevo tipo de virus, por lo que se procedió a la suspensión de actividades escolares.