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...y estornudar se vuelve sospechoso
Poca, muy poca gente, unos cuantos atrevidos en los restaurantes, en los centros comerciales, en los templos, en los parques, en los clubes deportivos

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      Fidel Samaniego
      El Universal
      Domingo 26 de abril de 2009
      fidel.samaniego@eluniversal.com.mx

      Una, dos, tres veces se escuchó: “¡aaatchuuú!”.

      Había estornudado, como millones de personas, millones de millones de veces.

      Pero, en este caso, ojos de expresiones desconfiadas, temerosas, acusadoras, se clavaron en ella, la chica que con el rostro enrojecido, turbada, intentaba sonreír, no lo logró. Era una mueca lo que se dibujaba en su rostro. Un hombre que caminaba en sentido contrario al de la chica, se apartó varios metros, la rodeó, la evadió.

      Y es que ayer, quien estornudaba, o tosía, o se sonaba la nariz, como millones de personas lo hacen normalmente, millones de millones de veces, era considerado o podía sentirse sospechoso, sospechosa, de portar el virus, de ser un peligro, una amenaza andante..

      Una escena en la urbe más grande del mundo.

      No, no era una ciudad fantasma.

      Pero en ella, por sus calles, caminaban a pasos apresurados, con cubrebocas, serios, demudados, los fantasmas del miedo o hasta del pánico, de la incertidumbre, de los más variados, desatados y contradictorios rumores.

      Un día absolutamente distinto a todos.

      Poca, muy poca gente, unos cuantos atrevidos en los restaurantes, en los centros comerciales, en los templos, en los parques, en los clubes deportivos.

      Casi se agotaron los DVD’s en los Block- buster. Enorme la venta de películas o series en los comercios piratas. Ni una sola vacuna en una sola farmacia. Desde luego, casi imposible encontrar los pequeños y codiciadísimos pedazos de tela o algodón para cubrir narices y bocas , para —era el pensamiento general— proteger las vidas.

      Temprano, en uno de los hospitales de lujo, en el sur de la ciudad, la actividad continuaba. Médicos, enfermeras, personal de limpieza y administrativo, todos con los rostros semitapados. Una sola persona acudía en esos momentos a que le sacaran sangre para que le hicieran estudios relacionados con otro padecimiento. “Tuvimos muchas cancelaciones, nunca había pasado. Ayer hablaron para cancelar, quienes lo hicieron, otros ni llamaron, no vienen, no vendrán. Los sábados tenemos lleno esto por la gente que viene a análisis para lo del colesterol por ejemplo, biometrías hemáticas”, explicaba una mujer tras el mostrador.

      “Sí, hay aquí un par de casos, en terapia intermedia, aislados están, que podrían ser…podrían ser. Pero vino mucha, muchísima gente desde la tarde del viernes, en la noche y sobre todo en la madrugada de hoy al servicio de urgencias que decía tener los síntomas. En realidad, se trataba de la gripas convencionales, resfriados, o bronquitis, inflamación de vías respiratorias”, se animaba a platicar un internado, luego se retiraba sin despedirse de mano de quien le preguntó, tampoco hubo el habitual beso para su amiga, la joven que sí acudió a la cita.

      Un día, en la ciudad de México, nunca imaginado ni por las mentes más fantasiosas, o pesimistas. Porque los besos, las risas, las bromas, la alegría, el relajamiento de los fines de semana se quedaron guardados, o fueron encerrados por la alarma, la precaución, el miedo.

      Y flotaban en el viento caliente las preguntas sin respuesta. Las versiones sin fundamento conocido, de origen tan incierto como el mutante virus de la nueva y amenazadora clase de influenza.

      “Dicen que no hay nada, que es lo mismo que cuando lo del chupacabras, que es para distraer a la gente de los problemas económicos y de la inseguridad”, sentenciaba con tono categórico el taxista.

      “Es más grave de lo que dice el gobierno. pero ocultan cosas para no asustarnos”, aseguraba un asustado vendedor de frutas.

      “Me contaba una vecina que su hijo le dijo que un amigo que está bien conectado le platicó que lo que pasó fue que los narcos soltaron una bomba de microbios, o de bacterias, o de virus y que por eso no quieren que salgamos de nuestras casas”, platicaba convencida una mujer madura afuera de una iglesia que estaba a punto de cerrar sus puertas.

      Sábado Distrito Federal en el que, poco a poco, al lento, pesado, mórbido paso de las horas, desaparecía la poca gente que se atrevió a salir de sus casas, o tuvo que hacerlo.

      Desoladas La Condesa, Polanco, la Zona Rosa, el Centro Histórico. Pero también Chapultepec, Xochimilco, la plazoleta de Tlalpan. Unos cuantos vehículos por Insurgentes, Paseo de la Reforma, el Eje Central.

      Sin embargo, también hubo quienes salieron de la ciudad. En autobuses, en carros, por avión. No eran paseos, se trataba de huídas.

      La ciudad sin conciertos, la de los museos y estadios cerrados, la de los pasos apresurados y las voces sin eco.

      Y almas audaces, suicidas, inconscientes, aventureras, cada quien su circunstancia, unas cuantas, acompañaban sus soledades, veían en las pantallas fantasías más reales que lo que se vivía, se sentía afuera.

      Era una ciudad con cubrebocas.

      Y sus manos, sudorosas, iban angustiadas a la frente, rogando que fuera el calor del clima lo que se sentía en la piel y no la fiebre de la enfermedad.

      Y una mirada que manifestaba todo y nada. Y un silencio que crecía, que gritaba su miedo. Y si tosía o estornudaba se volvía sospechosa, peligrosa, amenaza.

      Sábado Distrito Federal como nunca antes se había vivido, como no se había pensado, como nadie lo habría deseado.

      Una ciudad por la que, con la llegada de la noche, seguían caminando los fantasmas de la incertidumbre, los rumores, el miedo y hasta la psicosis.

       

       



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      Comentarios 1-20
      ACIDMAN
      2009-04-27|11:21
      ECATEPEC
      MUY BUEN TEXTO, AHORA QUE ESTOY EN LA OFICINA, LES PLATICO, EL SÁBADO EN EL HOSPITAL QUE SE ENCUENTRA SOBRE XOLA ENTRE GABRIEL MANCERA Y NICOLAS SAN JUAN, HAY UN FAMILIAR INTERNADO DESDE VARIAS SEMANAS, POR OTRO ASUNTO DISTINTO A ESTE VIRUS, AHI LA GENTE SE ARREMOLINA EN EL ÁREA DE UGENCIAS, CUANDO LAS VISITAS SE TERMINAN, ESTA LLENO, NI UNA BANCA, PERO EL SÁBADO FUE DISTINTO, MUY DISTINTO, LOS ENFERMOS SE QUEDARON SOLOS, NI UN ALMA, Y AYER DOMINGO, NOS QUITARON EL PASE DE 24 HORAS, AISLARON EL PISO O NO SE BIEN, EL CHISTE ES QUE NO TENIA CASO YA ESTAR ALLA. SALUDOS.
      Napster
      2009-04-27|01:09
      coyoacan
      Tienen razón todos los que han comentado aquí, son estupideces de la gente decir que es trama del gobierno, hay "gente muerta" por Dios, eso no les cabe en la cabeza, o que quieren preservar su ignorancia para sus hijos y demas generaciones, hay que cuidarse, si fuera cosa del gobierno esto no estaría sucediendo en "E.U.A,CANADA,ISRAEL,ESPAÑA,FRANCIA,NUEVA ZELANDA, ETC... sean conscientes de sus comentarios, y si esta vez no es el chupacabras, por favor gente informensen antes de hablar.
      AgustinMartinez
      2009-04-26|23:42
      DF
      La crónica del maestro Fidel Samaniego representa con arte periodístico a la ciudad y sus habitantes ante el problema tran grave que se vive de la influenza por virus porcino. La verdad es algo que solo se precisa, y las precisiones de esta crónica son las más pertinentes, desde mi punto de vista. Congratulaciones.
      Leonardito
      2009-04-26|22:53
      INTERLOMAS
      No sé en qué época se quedó quien escribe la nota, esa expresión de "la urbe más grande del mundo" o de llamar al Distrito Federal "la ciudad más grande del mundo" quedó inexacta hace años... en fin!
      1oroka
      2009-04-26|20:58
      Toluca
      Y se preguntan por qué la gente se está muriendo mucho en el DF? La respuesta es IGNORANCIA. En vez de acatar las medidas de prevención y buscar informarse o leer (cosa imposible en México), la mayoría de las personas prefiere ponerse a contar historias o buscar excusas para acusar al gobierno. Sigamos así! Lo único que va a pasar es que nosotros mismos vamos a hacer este problema más grande y lo vamos a dejar fuera de control. Que tontas las versiones de la bomba de virus y más taruga aún la de que es una forma de distraernos de lo que está pasando en México. La gente se está muriendo y sólo, como buenos mexicanos, nos interesa quejarnos, hacernos las víctimas y crear historias o creer lo que dice cualquier hijo de vecina... en fin.
      misqui
      2009-04-26|14:09
      Svalbardland
      @PabloMX: Coincido contigo, estoy hasta el tope de las versiones "del hijo del primo de un amigo del carnicero" y de todos los que buscan teorías de conspiraciones hasta en la venta de cubrebocas. Lo que es es... y si no sabemos pues ni modo. Esto no es CSI ni ninguna película de acción. Tenemos que cuidarnos hasta donde se pueda.
      PabloMX
      2009-04-26|11:16
      México
      A esas personas que han sido infectadas, no por el virus de la gripe porcina, sino por el virus de la paranoia, les llamo los PUERQUIZOMBIS. No matan, pero como atarantan! Obvio que la cosa es mala, pero los Puerquizombis la vuelven peor, tal parece que se alimentan del poco aplomo, serinidad y sensates que le queda a algunos cuantos ciudadanos. Evite el ataque de los Puerqizombis: No vea sus ojitos apanicados ni los escuche; pase desapercibido y sobre todo guarde la calma y no pierda la cordura.
      Comentarios 1-20
       
       

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