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Los 100 comenzaron a llegar poco después de las seis de la tarde. La música jarocha amenizó la cena a la que todos querían ser invitados, pero que sólo un selecto grupo compartió la mesa, la
comida y los comentarios con el hombre que carga en sus hombros la esperanza de un cambio sustancial en el actual orden mundial.
Sorteando las estrictas medidas de seguridad miembros de los tres Poderes de la Unión, líderes sindicales, legisladores de ocho partidos políticos, así como los empresarios más poderosos de
México entraron uno a uno al Museo Nacional de Antropología.
Ya acomodados en sus respectivas mesas atestiguaron los reconocimientos mutuos que se prodigaron los presidentes de México, Felipe Calderón y de Estados Unidos, Barack Obama, reunidos en una cena ofrecida al huésped de la Casa Blanca, en el patio central del Museo Nacional de Antropología.
Adversarios políticos, críticos mutuos, empresarios y líderes sindicaleshey se sentaron todos en convivencia civilizada a la mesa. Destacaron dos personajes de reconocimiento internacional: los premios Nobel, de Literatura, Gabriel García Márquez, y el de Química, Mario Molina.
Al anunciarse el arribo de los presidentes Calderón y Obama, llegó serena la legisladora de la Cámara alta y ex canciller priísta Rosario Green. Detrás de ella, aparecieron apresurados la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, y el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán.
El camarón con pico de gallo de la entrada y las margaritas sin alcohol fueron repartidas para amenizar las charlas.
La presencia de Elba Esther Gordillo atrajo la atención de los fotógrafos. Lucía un vestido negro y cabello recortado. Fue recibida por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y por el dirigente petrolero, Carlos Romero Deschamps, quien lució un vendolete en el brazo izquierdo que presumía una lesión.
Entre los 100 invitados de honor estuvieron los empresarios Carlos Slim Helú, Emilio Azcárraga, Valentín Díez Morodo y el Director General de EL UNIVERSAL, Juan Francisco Ealy Jr.
Estaban los dirigentes nacionales del PAN, Germán Martínez, y del PRI, Beatriz Paredes; también otros políticos degustaron del menú como el presidente de la Cámara de Diputados, César Horacio Duarte, y del Senado, Gustavo Madero Muñoz. Con ellos apareció también el coordinador de los senadores perredistas, Carlos Navarrete.
Manlio Fabio Beltrones dispensaba sonrisas y saludos, mientras platicaba a la entrada de una de las salas del museo con Héctor Larios, coordinador de los diputados del PAN, y con los gobernadores de Zacatecas, Amalia García; de Baja California, José Guadalupe Osuna, y de Tamaulipas, Eugenio Hernández.
A esa lista de gobernadores se unieron el paisano de Calderón, Leonel Godoy, de Michoacán, y de Nuevo León, Natividad González Parás.
Del capítulo de las "desinvitaciones" de última hora ocurrida la tarde del jueves, ya no se habló.
Todo fue disfrutar de la marimba chiapaneca de la Secretaría de Marina, y del filete en salsa molcajeteada que se sirvió en la cena para celebrar la visita de Barack Obama a México.