NAUCALPAN, Méx.— Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, llamó a replantear la misión de la Iglesia para dar respuesta a las necesidades actuales de la sociedad ante la “dramática situación que vivimos”.
Y advirtió que “como sujeto social no alcanzamos a vislumbrar el camino que nos conduzca a la paz”.
Ayer al mediodía, en una ceremonia en el santuario de Los Remedios, en la plaza de San Miguel Arcángel, el nuncio apostólico Christophe Pierre le entregó a monseñor Aguiar el báculo que lo convirtió en el tercer arzobispo de la Arquidiócesis de Tlalnepantla.
A la misa asistieron —además de 5 mil fieles que soportaron más de cuatro horas bajo el sol— dos de los tres cardenales, Norberto Rivera y Francisco Robles, y cerca de 80 jerarcas de la Iglesia entre arzobispos, obispos y eméritos.
Además de funcionarios federales como Josefina Vázquez Mota, secretaria de Educación Pública; Luis Felipe Bravo Mena, secretario particular del presidente Felipe Calderón, y Ana Teresa Aranda, subsecretaria de la Secretaría de Gobernación. Así como los alcaldes de Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán, Xilotzingo e Isidro Fabela, legisladores locales y federales.
El 5 de febrero el papa Benedicto XVI designó a Aguiar Retes, obispo de Texcoco, como nuevo arzobispo de Tlalnepantla, en sustitución de Ricardo Guízar, quien cumplió la edad reglamentaria.
Bravo Mena fue de los pocos funcionarios que comulgó y Vázquez Mota se retiró de la misa (de casi dos horas) antes de que terminará y ya no escuchó a Aguiar, quien agradeció la gran amistad que tienen.
En su homilía, el también presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reiteró su llamado a renovar las instancias eclesiales, comenzando por la parroquia, para ayudar a superar “el anonimato y el individualismo ciego” que tanto daña el tejido social y la convivencia social.