HERMOSILLO, Son.— Fue tan difícil para Alicia Vásquez Mitre poder cumplir con el pago del crédito educativo que su recomendación para los estudiantes universitarios es: “No lo adquieran, luego es una friega pagarlo”.
Le valió a esta egresada de la escuela de Comunicación de la Universidad de Sonora que durante varios años después de concluir sus estudios no se casó, tampoco tuvo hijos y por lo tanto no tenía mayores compromisos financieros.
“Por eso pude pagar, me costó mucho trabajo, recuerdo que no salía a pasear ni compraba ropa, pues lo poco que ganaba lo destinaba a pagar alimentos y el crédito (educativo)”, comentó.
El Instituto de Crédito Educativo del Estado de Sonora (ICEES) es un organismo descentralizado del Gobierno de Sonora.
Opera desde hace más de 20 años y hasta hace poco tenía una cartera vencida de 300 millones de pesos, producto de adeudos de alrededor de 20 mil acreditados.
Alicia Vásquez, de la generación 1990-1994, solicitó un crédito mientras cursaba el cuarto semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación.
El instituto le prestó 500 pesos al mes durante ese semestre, que después de dos años y medio se vio obligada a pagar, pero por los intereses casi pagó el doble.
“Es una friega porque cuando recién te gradúas tienes sueldos muy bajos, y lo que tienes que pagar es muy alto por las tasas de interés”, expresó.
Admitió que en su momento el crédito Educativo le fue de gran ayuda y que durante el periodo que lo tuvo le facilitó sus estudios.
Vecina de la colonia Los Arcos de esta capital, Alicia Vásquez comentó que el sistema bajo el cual ella solicitó el crédito contemplaba intereses muy altos, los cuales, con el paso del tiempo disminuyeron.
“Tengo entendido que ahora es más flexible, que es menos el porcentaje de interés, pero de igual manera el que no tenga necesidad, que no lo solicite, pues luego es muy complicado pagar”, mencionó.
Comentó que muchos estudiantes lo tramitan sin tener una real necesidad económica.
“A muchos les es indispensable, pero otros sólo lo quieren para tener dinero y divertirse, luego sufren las consecuencias”, mencionó.
“Recuerdo que yo tenía compañeros que ese dinero lo utilizaban para salir a las discotecas o ir al cine, pues sus papás les ayudaban con lo demás, sin embargo luego sufrieron para pagarlos”, apuntó.