Tres meses es en promedio el tiempo que un lava autos o un vendedor ambulante de productos pirata tarda en escalar la pirámide criminal para convertirse en un sicario al servicio de los cárteles de la droga.
Un análisis realizado por la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP) da cuenta de la velocidad con la que jóvenes construyen una carrera delictiva dentro de los cárteles de las drogas y cómo las organizaciones criminales fomentan una “contracultura del narco”, que presenta el trabajo dentro de estas bandas como sinónimo de éxito y superación.
A los 24 años, en promedio, jóvenes alcanzan el puesto de sicarios, el tercer nivel dentro de las organizaciones criminales. Antes deben pasar por los puestos de informantes y reclutadores. Incluso algunos de estos jóvenes llegan a alcanzar el nivel de liderazgo intermedio en las organizaciones.
“Un dato preocupante es que el crimen organizado ha extendido el empleo de informantes a quienes contratan a cambio de cantidades que van de los 2 mil a los 5 mil pesos semanales”, detalla el documento de la Secretaría de Seguridad Púbica Panorama del crimen organizado, fechado en este mes.
Según el reporte, estos informantes son conocidos en el lenguaje del narcotráfico como “halcones, estacas, puntos, patrullas, postes o ventanas”, y cumplen con la función de informar a la organización de cualquier movimiento que vean y escuchen en el perímetro que les es delimitado.
Una vez que la organización ha comprobado la lealtad de los informantes, los asciende, en un corto periodo, al grado de reclutadores. En esta parte del escalafón su tarea es conseguir a más informantes que trabajen al servicio del cártel. Eventualmente permiten que estos reclutadores participen en algunos levantones (secuestros de enemigos o deudores de la organización que serán ejecutados).
Los que muestran mayores aptitudes son ascendidos a sicarios, con percepciones semanales de aproximadamente 10 mil pesos.
“Algunos de estos colaboradores son reclutados para escalar rápidamente a sicarios, existiendo la posibilidad de que lleguen a ocupar niveles de liderazgo intermedio o, incluso, quedar al frente (de células) de las organizaciones criminales en un corto tiempo”, apunta el documento de la SSP.
“Cabe destacar que la edad promedio de los sicarios detenidos hasta ahora por la autoridad federal es de 24 años”, añade el documento.
El informe también explica cómo los cárteles trabajan en la creación de una “contracultura del narco”, e incluso de una base social.
“De manera sutil, los grupos del crimen organizado continúan fomentando la contracultura del narco, posicionándola como sinónimo de éxito y referente para los jóvenes”, expone el informe de la SSP.
Las organizaciones criminales “pretenden generar temor en la población y, en determinado momento, construir una especie de base social, de personas que, a cambio de apoyo, reciben dinero en efectivo o falsas promesas de protección ante cualquier acción de la autoridad o de grupos rivales”.
En ciudades como Juárez, Culiacán y Monterrey han aparecido grupos pagados por el crimen organizado que preparan movilizaciones, marchas, bloqueos o manifestaciones para rechazar la presencia de las autoridades federales que realizan operativos antidrogas.