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Escuelas, blanco de la delincuencia

Modernizar y equipar tecnológicamente a los planteles resultó contraproducente. Los del estado de México son los más acosados por los ladrones, que se llevan computadoras, lavabos, tuberías y ahora hasta alimentos del comedor
Martes 17 de marzo de 2009 Nurit Martínez | El Universal
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nurit.martinez@eluniversal.com.mx

 

Desde hace tres años, mes a mes, la escuela Graciano Sánchez es blanco de la delincuencia. Primero fueron las computadoras, luego el equipo de Enciclomedia, más tarde los lavabos e inodoros en los baños, también la tubería, las sillas, mesas y bancas; pero en lo que va del ciclo escolar el comedor se convirtió en el foco de atención de los ladrones. Ahí se roban la sopa, la leche y los frijoles. Es el tesoro más preciado en la colonia Almarcigo, en Ecatepec.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) registra 2 mil 600 denuncias de robo entre 2006 y 2008 de las computadoras de las aulas de medios; así como el de televisiones, pizarrones, micrófonos, bocinas, impresoras, teléfonos, cables y plumillas del programa Enciclomedia.

Modernizar y equipar las escuelas con tecnología sólo atrajo a la delincuencia, lamentan directores de primarias.

Las cifras de estos años señalan que los robos a las escuelas se van incrementando, de 2006 a 2007 creció cuatro veces y en el primer trimestre de 2008 la cifra representó la mitad de las denuncias presentadas el año anterior.

En respuesta a una solicitud de información de EL UNIVERSAL a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) la dependencia da a conocer una base de datos en la que en el primer trimestre del año 2008 se reportaron 794 robos en las escuelas, mientras que en el año 2007 fueron 1,441 denuncias registradas; en tanto que en 2006 se reportaron 362 actas ministeriales.

Además del robo, lo más frecuente son la estafa y tretas del personal temporal que fue contratado por las empresas ganadoras de las licitaciones para equipar las escuelas. Los directores sospechan de ellos porque se han presentado a las escuelas con las identificaciones de Enciclomedia y con mentiras de por medio sustraen los equipos de los planteles.

La Auditoría Superior de la Federación contabiliza que hasta el año 2008 se invirtieron casi 30 mil millones de pesos en este programa. Estima que el costo promedio de cada aula equipada es de 50 mil pesos para las finanzas públicas.

El total de robos representa el 1% de los equipos que se encuentran en los 10 mil centros de medios que existen en todo el país y de las 21 mil 467 aulas que fueron equipadas con el programa estrella de la administración del presidente Vicente Fox, Enciclomedia.

Sin embargo, los directores de las escuelas, como sucede en otros ámbitos, no reportan ni presentan denuncias por la delincuencia que se presenta en el robo de alimentos como en el caso de la Graciano Sánchez, ni de los asaltos a profesores dentro de los planteles o la desaparición de mobiliario.

Las escuelas Graciano Sánchez, Licenciado Adolfo López Mateos y Cuauthémoc, en Ecatepec; y la Miguel Hidalgo y Costilla en Chimalhuacán, en el estado de México. Así como escuela la Año Internacional del Niño, la Juan B. Tijerina de Iztapalapa; la General Francisco Villa de Irapuato, Guanajuato; la Constitución, en Monterrey y la Ignacio Zaragoza, en San Nicolás de los Garza en Nuevo León, son las escuelas más robadas del país al acumular entre dos y siete asaltos.

Falsos representantes

Ante la SEP las escuelas del estado de México son las más acosadas por la delincuencia con 988 reportes en los últimos tres años. Le siguen Veracruz, Jalisco y el Distrito Federal.

En el detalle de la información se advierte la presencia de una “brigada” de personas que con identificaciones del programa Enciclomedia acudieron en menos de un mes a tres escuelas del estado de Chiapas bajo el argumento que el equipo había sido reportado con fallas.

El equipo fue sustraído y después de varios días los directores se dieron cuenta de la estafa y reportaron el robo.

“Se acuerda de mí, me dijo. Yo vine con el grupo que instaló lo de Enciclomedia… Sí, yo también vine cuando lo del robo y que en el salón 4 estaba caído el poste del cañón. Entonces, no se me hizo sospechoso, le di la impresora y hasta le pedí que si me podría arreglar unos cañones que nos habían repuesto. Lo hizo y hasta nos cooperamos para que fuera a comer”, cuenta entre el enojo y la risas de haber sido engañada de esa forma, hace tan sólo cuatro meses, la directora de la primaria Licenciado Adolfo López Mateos, Dolores Velasco Mayorga.

Los oficios que archiva la profesora dicen que el personal que equipó la escuela pertenece a la empresa TED Tecnología Editorial, SA de CV. Al tratar de consultar a la empresa, en los teléfonos que tiene registrados para la atención de robos del programa Enciclomedia, nunca contestaron nuestras llamadas.

La madrugada del 6 de noviembre la escuela fue robada. Los ladrones utilizaron sopletes con los que tiraron las chapas de las puertas. Del equipo que habían estrenado sólo quedaron los cables colgando.

La escuela se encuentra en Santa Clara, Ecatepec y en la misma zona escolar se ubican otras seis escuelas que se convirtieron en clientela segura de la delincuencia, según la base de datos de la SEP: Justo Sierra, Emiliano Zapata, Ignacio Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez, Melchor Ocampo, Vicente Guerreo y Revolución Mexicana.

Sin embargo, las escuelas cuentan en la mayoría de los casos con equipo obsoleto o que no sirve. “Es sencillo se trata de tecnología que pierde su vigencia muy pronto, por eso les digo a los papás que lo que es pan para ahora es hambre para mañana”, dice Dolores Velasco.

“Ya no queremos decir, cacaraquear, lo que tenemos por temor a que se lleven lo que nos dejaron”, refieren.

Es una zona en donde la delincuencia y la venta de drogas son comunes. Al inicio del ciclo escolar, los maestros de todos esos planteles se reunieron en la primaria Ignacio Manuel Altamirano. Durante uno de los recesos del taller de capacitación un grupo de maestras salió al banco y al regresar a la escuela se percataron que un delincuente las había seguido. Ingresó hasta el salón y ahí las asaltó, cuentan profesoras de la escuela Revolución Mexicana.

Pero la situación de inseguridad se vuelve extrema en el caso de la primaria Graciano Sánchez, ubicada en el centro de la Sierra de Guadalupe, en Tulpetlac, Ecatepec. La cañada en la que se construyeron los salones hace 20 años hace que la escuela no tenga barda perimetral y en los tramos en los que sí existe, se han abierto huecos por donde entra cualquier persona. Por lo mismo, los niños están expuestos a la violencia generada por los altos índices de alcoholismo y drogadicción de la zona.

Entre los árboles, la maleza y la basura que se acumulan en la barranca, juegan poco menos de 500 niños que en dos turnos también ahí estudian. El aula de medios parece una fortaleza, tres chapas, una reja y una cadena con candado no fueron suficientes para resguardar el equipo de cómputo.

José y María cuenta: “Primero teníamos maestro y no había computadoras; luego había computadoras y no maestro, pero ahora nos dijeron que vamos a tener las dos cosas”, esperan.

La directora del turno vespertino, Bertha Silvia Hidalgo Linares, dice que la pobreza de la zona hace imposible pedirles a los padres de familia que colaboren para reforzar la seguridad de la escuela.

Ellos tienen ingresos por debajo del mínimo. “Tengo papás que se mantienen del comercio ambulante, de la venta de montoncitos de naranjas, ahí ¡qué puedo hacer! Casi les lloro cuando hago juntas y les digo que me den de 20 a 30 pesos, que eso puede hacer la diferencia, pero es muy difícil”.

Su mayor preocupación ahora son los robos en el comedor que se ubica en el otro extremo del cauce de lo que es un río seco que atraviesa la escuela. De noviembre a la fecha los ladrones han ingresado cuatro veces y se llevaron la leche, la sopa y frijoles que se almacena para dar alimento a los niños.

“Sabemos que hay niños que la comida que les damos por 3 pesos es, a veces, el único alimento de día. Pero porque cobramos esos tres pesos han de pensar que tenemos dinero. Eso no es cierto, de ahí se compra el gas, se paga a cinco personas que laboran con la señora que tiene la concesión del lugar y se busca, de vez en cuando, darle un guisadito de carne a los niños”, concluye.

 

 

 



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