fidel.samaniego@eluniversal.com.mxEra una larga fila. La formaban en su mayoría, diputados del PAN, pero también del PRD, Convergencia, PSD, PT... y algunos del PRI.
Una a una quedaron plasmadas las firmas. Llenaron 15 hojas, sumaron más de 200.
Todo, todos, para unirse a la iniciativa de Gerardo Buganza, panista, para que sea derogado el pago de las tenencias lo más pronto posible, el 30 de marzo, y no en 2012 como dice en una minuta aprobada hace dos años.
Pero más allá de esa increíble unión de los contrarios, de esa impresionante convalidación al proyecto, había más, una serie de jugadas, de estrategias políticas en la lucha por el poder.
En su intervención desde la tribuna, Gerardo Buganza habló de la gravedad de la crisis económica, de la urgencia de adoptar medidas. Sentenció que el impuesto de la tenencia es injusto, molesto e impopular.
Cuando César Duarte, presidente de la Cámara turnaba la propuesta a la comisión de Hacienda, Javier Hernández, del PRD, pidió al panista que permitiera signar la iniciativa. De inmediato se levantaron varias manos. Duarte propuso que hicieran la fila para firmar.
“Ya tenemos el aval de las Secretaría de Hacienda. Y desde luego que en Los Pinos están enterados”, confiaría un integrante de la bancada del PAN. Pero no sólo era eso, la estrategia es una respuesta a las presiones de los gobernadores priístas para que el presidente Calderón decida congelar el precio del diesel. La tenencia es un impuesto federal pero lo que se recauda en cada entidad, queda ahí. Al ser derogado, los mandatarios estatales tendrían, por fin, que aceptar establecer impuestos locales, lo que varios no han hecho, para no pagar costos políticos.
En ese sentido, Emilio Gamboa decía a algunos de sus compañeros, mientras continuaba la firma de la iniciativa: “Tenemos que ver si eso no afecta las finanzas de nuestros gobernadores, y de sus gobernados”.
Sin embargo, dejó en claro que quienes de la fracción priísta decidieran unirse al proyecto, quedaban en libertad de hacerlo. Minutos antes, la chihuahuense Lilia Merodio había decidido: “Si voy a firmar aunque se enoje el gobernador”.
Casi una hora para llenar 15 hojas. El perredista Hernández propuso que se considerara el asunto de urgente resolución. Se determinó fue exhortar a dicha comisión para que a la brevedad presenten su respuesta.