El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) negó el permiso a la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration para rastrear los restos de un antiguo naufragio anclado en costas del país.Con esta acción el INAH reitera su compromiso con la defensa del patrimonio cultural sumergido de México.
María Villarreal, coordinadora Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH, explicó que el par de solicitudes presentadas por esa compañía, en 2006 y 2008, ante las secretarías de Marina y de Educación Pública, la que a su vez la turnó al instituto, han sido rechazadas en todo momento.
Lo anterior, “en virtud de que los proyectos presentados por la compañía (con sede en Tampa, Florida, Estados Unidos) no cumplen con los requisitos que establecen las disposiciones reglamentarias para la investigación arqueológica en México”.
Las dos solicitudes estaban destinadas a la exploración de la nave almiranta Nuestra Señora del Juncal, un galeón de la Flota de la Nueva España que naufragó en 1631 en la sonda de Campeche, y que siempre ha estado en la mira de cazadores de tesoros.
Puntualizó que el proyecto enviado a la SEP no tiene propósitos de investigación, ni cuenta con el aval de arqueólogos o de una institución académica de reconocido prestigio, condiciones sin las cuales es imposible autorizar este tipo de iniciativas.
La subdirectora de Arqueología Subacuática del INAH, Pilar Luna, dijo que México cuenta con un prestigio internacional en lo que respecta a la protección de su patrimonio cultural sumergido, además de diversos instrumentos legales en la materia.
Estas acciones de defensa por parte del INAH se remiten aproximadamente a finales de los años 70, “desde entonces el instituto ha negado múltiples solicitudes (más de una treintena) de nacionales y extranjeros, para explotar estos barcos que se hallan sumergidos.
“Todas las peticiones, algunas descabelladas y otras muy bien formuladas, conllevan la intención de recuperar estas embarcaciones que tienen cargamentos importantes en términos económicos (oro, plata y piedras preciosas), alegando que eso no es histórico. Se trata de un error de concepción. Un navío es una cápsula de tiempo y todo lo que contiene es material histórico, arqueológico.” (Notimex)