Considerada una mujer implacable en el ámbito de su trabajo profesional, María de la Luz Núñez Camacho es reconocida como una de las funcionarias gubernamentales que más saben sobre el entramado y las redes financieras de los grupos criminales en México.
La leyenda se ha afincado en la fama de esta abogada, experta en derecho fiscal, y las versiones se deslizan por los corrillos políticos; surgen en las charlas de sobremesa cuando sale a relucir su nombre.
Ex administradora de Lavado de Dinero en Hacienda y ex titular de la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita en la PGR ha hecho más daño a los cárteles del narcotráfico que los miles de elementos policiacos y militares que los combaten a diario en las calles.
La imagen de esta mujer, quien actualmente se desempeña como titular de la oficina de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública federal, se puede resumir en lo que dijo sobre ella un funcionario del gobierno al referirse a su carácter y al alcance de sus convicciones: “La maestra no usa faldas porque se le ven los tamaños”.
El respeto que ha conquistado María de la Luz Núñez Camacho como funcionaria le valió la defensa, a mediados de 2005, del gobierno de Estados Unidos, luego de que fuera removida de la PGR presuntamente por pugnas con el entonces subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos.
Luego de su remoción, recibió el apoyo del embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, quien, de acuerdo con versiones periodísticas, envió una carta clasificada al entonces procurador, Daniel Cabeza de Vaca, y le pidió mantener en su puesto a Núñez Camacho
“Con todo respeto, quisiera solicitarle que la titular de la Unidad de Lavado de Dinero, licenciada Luz Núñez Camacho, permanezca como titular en la misma hasta que las investigaciones y operativos sensibles que están en proceso concluyan”, le dijo Garza a Cabeza de Vaca en la misiva.
Según el embajador Tony Garza, el trabajo de Núñez Camacho en la PGR había logrado arrebatarle, en colaboración con las autoridades estadounidenses, millones de dólares al crimen organizado en ambos lados de la frontera.
María de la Luz Núñez Camacho inició su carrera en la administración pública como auditora, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en la década de los 80. En esa dependencia escaló posiciones y se especializó en temas relacionados con el lavado de dinero. Luego impulsó la creación de la Unidad de Inteligencia Financiera, desde donde los sabuesos de Hacienda le siguen el rastro al dinero ilícito.
Trabajó muy cerca de Jorge Tello Peón, cuando éste era director general del Centro Nacional para el Combate a las Drogas, Cendro. Y actualmente le sigue el rastro a las conductas ilícitas de los policías en la Secretaría de Seguridad Pública.
La maestra en Derecho combina sus actividades públicas con la docencia y se da tiempo para impartir cátedra de derecho fiscal en la Universidad Nacional Autónoma de México.
La funcionaria está convencida de que el combate a los cárteles de la droga no sólo es una labor de fuerza, y que el éxito de las operaciones en contra de los grupos de narcotraficantes radica principalmente en el desmembramiento de sus redes financieras, por lo que no se descarta que María de la Luz Núñez Camacho regrese al área que mejor domina: la de la cacería de recursos de procedencia ilícita