PHOENIX.— Cuando la policía se acercaba a un escondite de narcotraficantes ubicado en el noroeste de México, en mayo del año pasado, fue recibida con una lluvia de balas y granadas que mataron a siete agentes, cuyas armas no eran comparables con las del enemigo.Otros cuatro agentes fueron heridos en un tiroteo en el que se confiscaron arsenales, incluido un AK que, según las autoridades, fue comprado en un negocio de Phoenix y llevado de contrabando a México.
La presencia del rifle en México refleja dos realidades de la guerra contra el narco: Casi todas las armas de los cárteles ingresan de contrabando desde Estados Unidos y ese comercio ilícito es facilitado por vendedores de armas corruptos.
“Hay una guerra”, declaró Bill Newell, agente especial a cargo de las sucursales de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) de Arizona y Nuevo México.
“Hay una guerra entre los cárteles de la droga. Y hay otra entre el gobierno y esa bandas. Las armas empleadas (por los cárteles) en esta batalla son adquiridas ilegalmente, aquí, en Estados Unidos”, dijo.
Las autoridades no saben cuántas armas son contrabandeadas a México; la ATF indica que en 2008 se comprobó que más de 7 mil armas vendidas en EU llegaron a ese país.
El año previo se hallaron 3 mil 300 y en 2006 sólo 2 mil 100.
El aumento en esa estadística es atribuido a un incremento en armas contrabandeadas y a que las autoridades mexicanas son más eficaces para hallarlas.
Funcionarios mexicanos y de EU calculan que 95% de armas de los cárteles proceden de EU. Las restantes son robadas a agentes mexicanos abatidos. Los cárteles reclutan gente que compra armas en su nombre en Estados Unidos y luego arreglan cómo llevarlas de contrabando a México.
El servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (APF), cuyos inspectores vigilan la zona limítrofe, se negaron a revelar con qué frecuencia revisan vehículos que salen del país y admiten que no todos son examinados.
En general se inspecciona un automotor que sale del país si hay alguna información de que puede haber algo irregular.
“No tenemos personal suficiente como para revisar todo el tráfico que sale”, dijo el portavoz de la APF, Jason Ciliberti.
Las autoridades indican que pocos comerciantes venden armas a contrabandistas a sabiendas de que pueden causar grandes daños. Destacan el caso del comerciante de Arizona acusado de vender un AK recuperado el 27 de mayo en un tiroteo en Cualicán con elementos del cártel de Sinaloa.
George Iknadosian, propietario de X-Caliber Guns, de Phoenix, es acusado de vender armas a dos grupos a sabiendas de que iban a ser contrabandeadas a México. También le habría surtido armas a agentes encubiertos que supuestamente las enviarían a México.
Iknadosian ha sido acusado de fraude y otros delitos. Su juicio comenzará el 3 de febrero. Su abogado, Thomas M. Baker, no respondió a llamadas de la AP.
Los investigadores creen que Iknadosian vendió 600 armas que fueron a parar a México, mayormente a Sinaloa.
Las autoridades dicen haber hallado varias allí, incluidas: Un AK y un súper revólver 38 con diamantes en la culata, hallado tras el homicidio de un mando el 2 de noviembre en Sonora.
Un súper revólver 38, cuando fuerzas mexicanas capturaron a Alfredo Beltrán Leyva y a tres guardaespaldas, en Culiacán.
Tres rifles descubiertos cuando unos agentes respondieron al fuego al ser atacados por sicarios de los Beltrán Leyva y mataron a cuatro de ellos, el 2 de julio en una casa de Culiacán.
La gran mayoría de armas recuperadas en México proceden de Texas, California, Arizona y Nuevo México, según la ATF.
Los traficantes buscan armas en Estados Unidos porque las leyes aquí son más permisivas que las de México.
Los investigadores dicen que los contrabandistas generalmente esperan los momentos de mayor tráfico, cuando los agentes están más atareados, para intentar el cruce.
Según los fiscales, Iknadosian asesoró a agentes encubiertos sobre cómo contrabandear armas y les recomendó dividirlas en varios paquetes.
Arturo Sarukhan, embajador de México en Estados Unidos, afirma que quiere que los estadounidenses hagan cumplir las leyes sobre exportación de armas, estén más pendientes de quienes llegan a ferias de armas y compilen más datos sobre las que los comerciantes venden a los sicarios y represntantes del narcotráfico. (AP)