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Un quarterback contra la corriente
Hasta hace unos meses considerado sin más futuro, el veterano mariscal de campo de los Cardenales de Arizona podría llevar al equipo a conquistar su primer Super Bowl

Un quarterback contra la corriente
WARNER. Lo han designado dos veces el jugardor más valioso de la liga (Foto: Archivo/ El Universal )
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Mauricio Torres
El Universal
Jueves 22 de enero de 2009
mauricio.torres@eluniversal.com.mx

 

A sus 37 años, el mariscal de campo Kurt Warner ha hecho historia con los Cardenales de Arizona al llevarlos a su primer Súper Tazón, y ahora está a sólo un partido de conducirlos a la cima de la National Football League (NFL) y de conquistar el segundo trofeo Vince Lombardi en su carrera.

Campeón con los Carneros de San Luis en la temporada de 1999 y designado en dos oportunidades jugador más valioso de la liga, su vida parece marcada por la lucha contra la adversidad.

 

Incluso, en la página de su fundación First Things First (www.kurtwarner.org), que creó en 2001 con su esposa Brenda para promover los valores cristianos a través de actividades recreativas para niños enfermos o de ayuda para madres solteras, el propio Warner expresa: “Muchos han dicho que si mi historia fuera un guión de Hollywood, nunca sería creída. Pero estoy donde estoy porque creí y nunca me rendí”.

 

Nació el 22 de junio de 1971 en Burlington, Iowa, sus padres se divorciaron cuando tenía seis años. Jugó futbol americano desde la preparatoria y, tras su paso por la universidad del norte del estado, en 1994 acudió al campo de entrenamiento de los Empacadores de Green Bay, aunque no fue contratado.

 

Regresó a Northwestern Iowa como asistente de su equipo colegial y trabajó, por un sueldo de 5.50 dólares la hora, como dependiente en una tienda de abarrotes. Con las puertas de la NFL cerradas, se enroló primero en la Arena Football League y después en la NFL Europa, ambas hoy extintas.

 

Fue reclutado hasta 1998 por una franquicia profesional, los Carneros de San Luis. Ahí, luego de la lesión de Trent Green, Warner se convirtió en el quarterback titular y, con la ayuda de una poderosa ofensiva conformada por el corredor Marshall Faulk y los receptores Isaac Bruce, Torry Holt y Ricky Proehl, condujo a la escuadra hasta el Super Bowl XXXIV y a una dramática victoria de 23-16 sobre los Titanes de Tennessee. Durante aquel encuentro, el número 13 lanzó para 414 yardas y dos anotaciones, lo que valió la designación del jugador más valioso.

 

Para la temporada siguiente, en el 2000, la magia disminuyó y los Carneros fueron eliminados en playoffs por los Santos de Nueva Orleáns. Un año después el equipo recuperó su nivel al grado de volver al Súper Tazón como favorito sobre los Patriotas de Nueva Inglaterra, pero una figura de nombre Tom Brady que por entonces comenzaba a surgir y un gol de campo de último minuto de Adam Vinateri dieron el triunfo a los Pats e impidieron el segundo campeonato de Warner y compañía.

 

El periodo posterior incluyó lesiones, una sensible baja de juego, numerosos momentos en la banca y el inicio de una peregrinación. Salió de San Luis, llegó a los Gigantes de Nueva York —donde tuvo que ceder el lugar a otro valuarte, Eli Manning— y terminó su viaje en los Cardenales de Arizona.

 

Las complicaciones, sin embargo, no se detuvieron ahí. En lo colectivo enfrentó las limitaciones de una escuadra que nunca había sido contendiente, y en lo personal, la lucha por destacar. Apenas al arranque de esta temporada el headcoach Ken Whisenhunt nombró a Warner titular en una posición en la que, de nuevo con la colaboración de ofensivos sólidos como Edgerrin James, Larry Fitzgerald y Anquan Boldin, lograría 4 mil 583 yardas, un porcentaje de pases completos de 70% con 30 anotaciones y, con ello, haber sido elegido para el próximo Tazón de los Profesionales.

 

Con una marca de 9-7, Arizona calificó a la postemporada, en la que hasta este punto ha vencido a los Halcones de Atlanta por 30 a 24 en el juego de comodines, a las Panteras de Carolina por 33 a 13 en el playoff divisional, y a las Águilas de Filadelfia en la final de conferencia por 32 a 25.

 

El siguiente rival es un grande de la NFL, los Acereros de Pittsburgh, a los que se enfrentarán el próximo domingo 1 de febrero en Tampa Bay.

 

“We do this together”. Así se lee en el website de los Cardenales el deseo de seguir haciendo historia, de ganar su primer Super Bowl. Y, sin duda, mucho de ese anhelo descansa sobre los hombros de Kurt Warner, aquel al que muchos han tildado de viejo y a un paso del retiro, pero que, otra vez, ha demostrado ser capaz de regresar.

 

 

 

 
 

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