sergio.jimenez@eluniversal.com.mxPANAMÁ.— Los presidentes de México, Colombia, Panamá y Guatemala reconocieron que el crimen organizado y el narcotráfico representan un riesgo para la estabilidad social y la gobernabilidad democrática, y por ello expresaron su disposición a intercambiar información e integrar una estrategia conjunta para hacer frente a este flagelo que ha llegado a límites extremos en el uso de la crueldad.
Convocados por el presidente de Panamá, Martín Torrijos, los mandatarios de México, Felipe Calderón; de Colombia, Álvaro Uribe y de Guatemala, Álvaro Colom, reconocieron que sus naciones son paso o centros de producción y operación de los narcos que producen enervantes con destino a EU.
Uribe sostuvo que aunque las acciones contra la inseguridad y la delincuencia organizada han sido identificadas por algunos sectores como estrategias de políticos de derecha, en realidad es una obligación de cualquier Estado, de esa filiación o de izquierda.
Calderón y Colom admitieron, como Uribe y Torrijos, que esta guerra no se gana de forma individual, sino con una estrategia común. “Las organizaciones operan en ausencia total de reglas”, admitió Torrijos.