Ciudad Juárez está herida. Sus calles sangran y su voz apenas es perceptible en centros comerciales y lugares de recreo. El silencio y la indignación prevalecen en el ambiente.
Este año, como nunca en la historia de esta ciudad fronteriza, el crimen organizado la tomó como rehén y le dejó una estela de mil 633 crímenes.
La cifra sobrepasa con mucho a 2007, cuando hubo sólo 316 homicidios, y supera la cifra de víctimas que bandas cobraron en todo el año en Sinaloa, donde hubo 950.
La violencia no respetó a la sociedad civil, incluidos los niños, mujeres e indigentes. Lo que antes eran enfrentamientos entre cárteles; ahora, en Ciudad Juárez se generalizan y los juarenses no viven tranquilos ni un momento.
A principios de junio dos hombres tomaron como rehenes a tres niñas de 12 años en un parque, para protegerse de los sicarios que los perseguían para asesinarlos.
El escudo humano no frenó a los agresores, y en la persecución y balacera, una de las niñas murió por el impacto de la metralla y los dos amenazados huyeron heridos.
A dos meses de este hecho, ocho indigentes fueron ultimados en un centro de rehabilitación.