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“La Familia”, imagen y ritos del narco

Este grupo criminal ha diversificado sus actividades ilícitas al fijar cuotas de protección a empresarios y a otros delincuentes, dedicarse al secuestro y realizar un “trabajo social” como “defensor ciudadano”
Jueves 01 de enero de 2009 Francisco Gómez | El Universal

francisco.gomez@eluniversal.com.mx

 

A diferencia de otras organizaciones criminales, La Familia, que nació en Michoacán, busca ser reconocida no sólo por su violencia, sino por ser un defensor de la ciudadanía, con participación política y económica activa en el estado.

Documentos de la propia Procuraduría General de la República (PGR) revelan los alcances del poderío del grupo criminal.

Tiene influencia en por lo menos 77 municipios michoacanos, es decir, en más del 60% de los 133 ayuntamientos de la entidad, aunque su poder es más visible en Morelia, Apatzingán, Lázaro Cárdenas, Pátzcuaro, Uruapan, Zinapécuaro, Tiquicheo, Tanhuato, Ocampo, Jacona, San Juan Nuevo y Tancítaro, donde llega a imponer a autoridades.

Simula defender los intereses ciudadanos, de comerciantes establecidos o ambulantes, empresarios y agricultores, pero a todos ellos les cobra “cuotas” de protección para no ser “molestados” en su patrimonio o en su familia; los que se niegan a cooperar son secuestrados o asesinados.

Se han adjudicado decapitaciones y ejecuciones en Michoacán y otros estados, como parte de lo que ellos llaman “trabajo social”.

En los sitios donde tienen el control absoluto se dedican, según ellos, a combatir el crimen a través del crimen, en una forma de suplantación del propio Estado.

La Familia, originaria de Michoacán, busca extender sus dominios hacia estados vecinos, bajo el sello del terror, y para respaldar sus acciones cuenta con un ejército de más de 300 sicarios, según documentos de la PGR.

De la peligrosidad de este grupo hablan no sólo el reclutamiento de sicarios conocida por declaraciones de testigos y miembros de esa organización detenidos por la PGR en el estado de México y Michoacán, sino también el análisis elaborado por la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada (SIEDO), que señalan que la gran dosis de violencia utilizada por La Familia busca imponer a sus enemigos y servidores públicos el miedo y la intimidación.

Sobre el grupo criminal, la PGR cuenta ya con algunos nombres e identidades de líderes de esta banda al que se le han descubierto casas de seguridad no sólo en Michoacán, sino también en los estados de México, Guerrero y en el Distrito Federal, donde han incursionado y cometido una serie de ejecuciones, que incluye decapitaciones.

Las investigaciones de la PGR revelan que la dirección de La Familia esta integrada por la banda Los Sierras, cuyo centro de operaciones es la zona serrana michoacana, según el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/239/2008 al que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

Uno de los sitios de operación de esta banda es la zona limítrofe de los estados de Michoacán, estado de México y Guerrero, consideradas como “tierra de nadie”.

Otro de los elementos tomados en cuenta por las autoridades para incluir a los sicarios de La Familia dentro de los llamados narco-ejércitos, son las capturas a lo largo de este año de varias de sus células, en los que se le han asegurado arsenales con granadas.

El grupo criminal se formó inicialmente en 2006 con el apoyo de integrantes del cartel del Golfo, específicamente Los Zetas.

Disfrazados casi siempre de policías en sus operaciones criminales, los integrantes de esta banda se les conoce por los narcomensajes que dejan en los lugares donde abandonan a sus víctimas casi siempre torturadas, mutiladas o decapitadas. En cada uno de estos mensajes, mencionan las palabras de “ATTE. La Familia” o “La Familia Michoacana”.

Aunque pregonan ser defensores de la ciudadanía, una de sus principales tácticas es el terror sicológico que causan a sus víctimas mediante el chantaje previo.

Este hoy llamado cártel, está vinculado al narcotráfico como principal actividad, pero han diversificado su actuación hacia otras actividades ilícitas, principalmente el lavado de dinero, el control del comercio establecido e informal, inmobiliarias, centros nocturnos restaurantes, discotecas, así como de cobros a tiendas de autoservicio y refaccionarias o empresas medianas, así como secuestros exprés a personas que se han estado dedicando a delinquir.

Informes oficiales dan cuenta también de que en los estados de México, Guerrero y en el DF su presencia se ha dejado sentir, especialmente por los crímenes cometidos en sitios como Valle de Bravo, Tejupilco, Ixtapan de la Sal, Ecatepec, Huixquilucán, y las zonas limítrofes con el Distrito Federal.

En algunas de estas zonas, las investigaciones de la PGR han permitido establecer que inclusive en algunos puntos opera hasta con patrullas clonadas y uniformes que distinguen a sus sicarios de otras bandas con las iniciales FFMM (Familia Michoacana).

Dentro de la preparación y adiestramiento de sus cuadros criminales, La Familia tiene un ingrediente extra: su líder, identificado como Nazario Moreno, es también dado a motivar sicológicamente a sus huestes. La PGR encontró en un cateo lo que los fiscales llaman “la biblia” de ese grupo criminal.

Es un documento con pensamientos firmados por quien se autodenomina “El más loco”, que mandó a editar y entregó a su grupo de sicarios, pretende motivarlos a seguir el camino del bien, a esforzarse por ser los mejores y a mostrarles que sus acciones deben ser entendidas dentro de un contexto espiritual.

 

 



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