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Los diplomáticos lo calificaron como el “gran día” de la política exterior mexicana de su historia contemporánea. Especialmente porque México logró 185 votos de 192 (número total de la membresía de la Organización de las Naciones Unidas) para ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Con esto, la voz de México no será relegada en acontecimientos a nivel internacional y podrá, como dicen los funcionarios, tener voz y voto en decisiones importantes que atañen al mundo. No obstante, otro reto llega: México tendrá que definir la forma de participar más activamente en tareas de la ONU, tales como las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP).
El apoyo casi unánime a México no fue sorpresa. La candidatura y su aprobación estaba casi asegurada desde que en marzo de 2008 el Grupo de Estados de América Latina y el Caribe (Grulac) endosó a México la candidatura regional para ocupar un lugar en el organismo.
La escena sería lejana, e incluso extraña, si esta elección se hubiera llevado a cabo durante los últimos años de la presidencia de Vicente Fox, gestión en la que México tuvo conflictos diplomáticos con diversos países de Latinoamérica, especialmente con Cuba, Bolivia, Argentina y Venezuela.
En 2005, la competencia que se dio entre el canciller mexicano Luis Ernesto Derbez y el ministro del interior chileno José Miguel Insulza, no sólo separó la región en dos, sino que consiguió que México tuviera diferencias con Brasil, uno de los grandes de la región que ha mantenido estrechas relaciones con África. Sin embargo, una vez terminada la administración foxista se abrió una ventana de oportunidades para recomponer las relaciones fracturadas.
Poco a poco surgió la evidencia del trabajo diplomático. En cada encuentro presidencial con mandatarios del hemisferio, México presumía el apoyo recibido. A la par, cabildeaba con los países de los otros continentes su candidatura.
Esta será la cuarta ocasión en la que México ocupe un asiento permanente en el CS. En 1946 y en el periodo 1980-1981 llegó de manera fortuita, y en 2002-2003, así como en esta ocasión, buscó la candidatura de manera premeditada.