Desde el incio de 2008 el Senado estadounidense advirtió que Washington debería aplicar una “estrategia exhaustiva” para frenar el tráfico de armas hacia México, que incluyera el control efectivo de venta y cierre de corredores para tránsito de armamento desde Estados Unidos y el establecimiento de un plan específico que impida el ingreso a territorio mexicano de rifles de asalto, granadas y lanzagranadas.
Un reporte del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de aquel país, dado a conocer por EL UNIVERSAL en enero pasado, se expresaba la preocupación por el “empeoramiento” del fenómeno de contrabando de armas hacía México.
El informe señalaba que pese a las promesas del Departamento de Estado para frenar el contrabando de armamento hacia México, éste no sólo no se ha resuelto, ha empeorado y genera una carrera armamentista entre los cárteles de la droga que ‘siembran’ la violencia y desafían a las autoridades policiacas y militares.
Este tráfico de armas desde EU, añadía el reporte, no ha permitido que los militares mexicanos dejen de participar en labores policiales, pues su actuación es necesaria para enfrentar a narcotraficantes bien armados, cuya capacidad de fuego es superior a la de cuerpos de policía.
De acuerdo el un reporte entregado por el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Richard Lugar, a los integrantes del órgano, el Departamento de Estado “debe” cooperar con el gobierno de México para detener el flujo de armamento de Estados Unidos.