marco.lara@eluniversal.com.mxEl hombre dio a George W. Bush, digamos, el tiro de gracia moral, simbólico. Bueno, dos tiros de gracia, si acaso tal cosa es posible. Los proyectiles que usó no pretendían, sin embargo, quitarle la vida, sino cobrarle una cuenta histórica repudiándolo en una circunstancia que tenía garantizado enorme impacto mediático: una conferencia de prensa en Bagdad.
Al arrojarle sus zapatos, el joven reportero iraquí Muntadar al Zaidi en realidad creó un performance, pintó un cuadro vivo donde Bush personificó ante en mundo, una vez más pero de forma especial, su propio patetismo, compartido, por cierto, con el segmento de la sociedad estadounidense cómplice que lo eligió y ha mantenido ocho tortuosos años en el poder.
Sobre la acción de Al Zaidi contra el presidente de Estados Unidos cientos de medios en el mundo informaron sin citar su nombre; los primeros días importó más el acto que quién lo propició, lo cual no significa que no hubiera luego activistas que comenzaran a poner atención en el proceso judicial al que está siendo sometido y la violación de sus derechos, así como resaltando la importancia de su gesto.
En torno de esto hay mucha frivolidad, comenzando por el empresario saudita que ofreció 10 millones de dólares por cualquiera de los zapatos arrojados, o los industriales que se adjudican la fabricación de las prendas lanzadas a la cabeza de Bush y prometen sacarla al mercado en edición especial. Pero también respuestas creativas que con seguridad mantendrán vivo el incidente durante mucho tiempo y evidencian el placer que experimenta el mundo gracias a Al Zaidi.
Están, por principio de cuentas, un club de admiradores que se ha constituido en Facebook y los videojuegos: bloggeros han ido subiendo a la red sus propios diseños y T-Enterprise es la primera empresa que comercializa uno, el Bush’s Boot Camp, donde agentes de seguridad disparan contra zapatos arrojados a Bush. El martes pasado EL UNIVERSAL reprodujo una declaración jocosa de a Sadi Chishti, director de aquella empresa, al Telegraph en cuanto a que esperaba que los agentes del Servicio Secreto estadounidense utilicen el videojuego para entrenarse, porque el día del los “zapatazos” reaccionaron de manera tardía.
Sobre el colega Al Zaidi apenas se sabe que tiene 28 años, es reportero de la televisora iraquí Al Bagdadiya y muchos compatriotas lo consideran un héroe, llamándolo el león de Mesopotamia.
A principios de la semana anterior Dargham al Zaidi, su hermano, dijo a la BBC que fue incomunicado y torturado en la cárcel por policías iraquíes, lo cual le produjo diversas lesiones que ameritaron su traslado al hospital militar estadounidense, en la Zona Verde de Bagdad.
Reporteros sin Fronteras y la Organización por la Libertad de Prensa han demandado al gobierno iraquí la liberación inmediata de Al Zaidi Con el mismo objetivo, Code Pink, grupo pacifista que ha alcanzado relevancia por su activismo contra la invasión estadounidense de Iraq, realiza protestas frente a la Casa Blanca, lanzando zapatos a un enorme muñeco. Temen que el periodista que llamó “perro” a Bush en sus narices sea condenado a diez años de cárcel.