sergio.jimenez@eluniversal.com.mxEl presidente Felipe Calderón responsabilizó a anteriores gobiernos de haber ignorado a la delincuencia organizada, e incluso, de haber pretendido administrar la criminalidad, lo que trajo, acusó, consecuencias funestas para el país.
Aseguró que su gobierno “ni negocia, ni negociará jamás” con las organizaciones criminales, a las que combate sin distingo alguno.
Calderón dijo que esta es una “ofensiva frontal” contra la delincuencia como nunca antes se había dado, y admitió que hoy los mexicanos pagan por lo que “no se hizo ayer”.
Apenas el pasado 21 de agosto, durante la firma del Acuerdo Nacional por la Legalidad, la Seguridad y la Justicia, el mandatario señaló que no se trataba de mirar al pasado para hallar culpables por el crecimiento del crimen organizado.
“El haber ignorado o haber pretendido administrar a la delincuencia, en lugar de enfrentarla con determinación en el pasado, trajo consecuencias funestas para México”, declaró tajante el presidente Calderón, en un discurso de fin año con personal de la Secretaría de Marina.
“Afortunadamente, así como los mexicanos de hoy estamos pagando las consecuencias de lo que no se hizo ayer, también sabemos que lo que hoy hacemos es una semilla que dará resultados, y cuyos frutos podrán, verdaderamente, tener los mexicanos del mañana”, agregó.
En el mismo tenor, el secretario de Marina, Francisco Saynez, dijo que la delincuencia organizada “operaba impunemente” en una situación que no podía ser tolerada más.
“No podíamos aceptar más actitudes de indiferencia ante un problema de inseguridad que, de continuar ignorado o solapado, llevaría a un alto riesgo para la seguridad nacional”.
Calderón acudió con su esposa, Margarita Zavala, al desayuno de fin de año con los miembros de la Marina Armada de México, en donde puso en operación el nuevo Hospital General de Alta Especialidad. Acompañado por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, reiteró lo dicho el 1 de diciembre pasado, al celebrar dos años de gobierno en Palacio Nacional:
“Es por esa razón que mi gobierno ni negocia, ni negociará jamás con las organizaciones criminales, a las que combatimos sin distingo alguno, y que estamos decididos no sólo a enfrentar, sino a vencer con toda la fuerza del Estado a los enemigos de México; derrotaremos a quienes quieren ver paralizado al gobierno y a la sociedad sembrando el temor, la desesperanza y la corrupción”.
Incluso, al apelar a su puesto como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y Presidente de la República, precisó:
“Dejo muy en claro que en México la única vía posible es la de la Constitución, es la vía de la legalidad y quien pretenda estar por encima de la ley, habrá de ser llevado ante la justicia”.
Calderón dijo que su administración emprendió una lucha como nunca antes se había registrado, “una ofensiva frontal contra el crimen organizado, que se había convertido en una verdadera amenaza para las instituciones y la tranquilidad de los mexicanos”.
Apuntó que se busca transformar de raíz a las instituciones de seguridad y de justicia para fortalecer el estado de derecho.
“Sin importar los costos, hemos emprendido un esfuerzo inédito para limpiar la casa, para depurar a las fuerzas encargadas de la seguridad y la procuración de justicia del país, y asegurar que las instituciones sean confiables y sirvan a la ciudadanía”.