sergio.jimenez@eluniversal.com.mxEl origen de muchas violaciones a los derechos humanos está en la autoridad; además, las instituciones demuestran franca incapacidad para terminar con tal impunidad, reconoció el presidente Felipe Calderón en la entrega del Premio Nacional de los Derechos Humanos que recibió la luchadora social Esther Chávez por su trabajo por mujeres de Ciudad Juárez.
Ante el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, el titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Eduardo Medina Mora y el ombudsman nacional, José Luis Soberanes, Calderón señaló: “La acción del gobierno ha estado enfocada, precisamente, a transformar una realidad de impunidad y de corrupción en una realidad de leyes y de derechos que se hagan vigentes.
“Es un compromiso de largo plazo que atiende lo urgente, pero también atiende lo importante, y que requerirá, desde luego, tiempo y recursos, como lo es la depuración y el fortalecimiento de los cuerpos policiacos en el país, porque sabemos que el origen de muchas violaciones a los derechos humanos está, precisamente, en la propia autoridad; porque sabemos que no podremos desterrar a la delincuencia si no la sacamos primero de nuestra casa”.
La entrega del premio se dio en el marco del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada el 10 de diciembre de 1948.
Calderón también dio un reconocimiento post mortem a Fernando Martí, que recibió su padre, Alejandro Martí; dijo además que la muerte del joven y los crímenes en Juárez “representan la expresión y la suma de muchos males que se dejaron crecer, que no se atendieron a tiempo y que hoy se han convertido en una amenaza para el bienestar y la tranquilidad de las familias mexicanas”.