AGUA ZARCA, Guatemala.— “Fue la guerra”, dice un habitante de esta localidad que vivió el enfrentamiento que ocasionó al menos una docena de muertos.
El domingo comenzó con mucho movimiento en esta pequeña comunidad cercana a la frontera con México por las festividades de Cristo Rey.
Por la tarde todo estaba dispuesto en una muy bien instalada pista de carreras. Llegaron corredores de varias partes de Guatemala y México con sus mejores caballos.
Junto a los carriles de la pista se encontraba el vehículo que sería entregado como trofeo al triunfador de la carrera de caballos: un Chevrolet rojo recién salido de agencia.
Era evidente que muchos de los asistentes a las carreras eran forasteros, así lo revelaban las camionetas XTerra y Toyota en las que viajaban. Se asegura que en una de las competencias estaba en juego un millón de dólares.
Aún impacatados por lo que sucedió los habitantes, dedicados a la agricultura, que se atrevieron a contar lo sucedido aseguraron que el enfrentamiento “era inevitable”. Todos en ese lugar conocen de las disputas que existen entre narcotraficantes mexicanos, en especial los de la organización de Los Zetas y los cárteles de Guatemala.
Según la fiscal regional de Narcoactividad, Brenda Dey Muñoz, el enfrentamiento ocurrió cuando uno de los bandos perdió una apuesta millonaria.
Los grupos iniciaron el enfrentamiento en los carriles de la pista y lo continuaron a largo de una carretera de terracería que va hacia Santa Ana Huista y traspasa Agua Zarca así como decenas de ranchos.
Tras el enfrentamiento un hombre herido se encontraba tirado entre matorrales. Era Hugo Morales González, presuntamente originario de Veracruz, quien fue detenido por la policía cuando pidió auxilio.
“Viera ayer, muchos de los hombres que murieron en los carros, pedían auxilio, pero no podíamos ayudarlos. No podíamos hacer nada”, dice un joven que asistió al entierro de los cuerpos de dos hombres de Agua Zarca que murieron aparentemnete víctimas del fuego cruzado.
En una casa cercana al centro del poblado se desató un enfrentamiento donde murieron siete personas. Una de las víctimas del tiroteo fue identificada como Mariano Fernando Castillo Ovalle, dueño de la finca San Francisco.
Una mujer que lloró el deceso de Castillo Ovalle exclamó que la muerte del finquero “quedó como una historia” de Agua Zarca, “¡Que dolor tan grande!”, agregó en medio de su llanto.