Casi 20 años después, con 20 kilos más en el cuerpo y con el cargo de secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont regresó ayer a San Lázaro. Se reunió con legisladores. Habló, escuchó, operó y se marchó.
Una visita que tuvo efectos notorios. Ya había retornado él al Palacio de Covián cuando Emilio Gamboa declaraba a la prensa que está más cerca que antes el acuerdo para aprobar las iniciativas en materia de seguridad y que es muy posible que el lunes quede listo el dictamen.
Más tarde, el panista Héctor Larios se fue a sentar junto a Emilio Gamboa, en el salón de sesiones. Llevaron adelante las conversaciones que habían iniciado temprano con Fernando Gómez Mont.
Se pusieron de acuerdo en la instalación de una mesa especial que buscará agilizar los acuerdos y destrabar los nudos que queden en relación a dichas reformas legales. Tuvieron humor hasta para bromear.
Cuando Larios retornó a su curul, Raúl Cervantes del PRI recibió un mensaje: el procurador General de la República lo buscaba con urgencia. Buscó su celular, había desaparecido. Fue de un lado a otro, hasta que lo encontró en el pupitre del coordinador de la fracción de Acción Nacional, que se lo llevó, por descuido o por chascarrillo.
Un buen ambiente ayer en San Lázaro. El secretario de Gobernación se encontró con los legisladores en el salón de protocolo. Habló, ofreció un buen discurso sin leer una sola nota. Manifestó elogios para los contrarios. Ausente el presidente de la Junta de Coordinación Política, Javier González Garza. Los demás convocados sí acudieron. La perredista Ruth Zavaleta le dijo, muy en su estilo que cuando fue designado para su nuevo cargo no sabía nada de él, y que las primeras noticias que tuvo fue por pláticas o por lo que leyó en alguna columna.
La respuesta de Gómez Mont hizo que se escucharan risas y expresiones como de escolapios traviesos: “No se preocupe, seguramente nos estaremos viendo y nos conoceremos más”.
Otra expresión del encargado de la política exterior que provocó comentarios festivos fue al referirse a Emilio Gamboa, a quien le dijo: “Es un viejo conocido a quien agradezco la opción de volver a coincidir por arriba de la mesa”.
También tuvo expresiones amables para Héctor Larios: “Es un político franco y honesto”.
Un retorno, casi 20 años después, con 20 kilos más, pero, con mucho mayor peso político que se hizo sentir...