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Crece deuda de Banamex con cliente

Confía institución bancaria en que la Corte le otorgue amparo
Jueves 27 de noviembre de 2008 Carlos Avilés | El Universal

caviles@eluniversal.com.mx

En un par de años Banamex se convirtió en la institución financiera que enfrenta el juicio más cuantioso en la historia reciente del país.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene en sus manos el juicio que un cliente le ganó al banco en dos instancias y cuya resolución implica un monto que actualmente asciende a casi 7 mil millones de dólares.

Se trata de una cantidad que supera por mucho los 150 millones de dólares que invirtió el magnate mexicano Carlos Slim Helú para adquirir 1% de las acciones del grupo financiero Citigroup, propietario de Banamex y cercana a los 12 mil 500 millones en que Citicorp compró en mayo de 2001 a la institución.

A principios del nuevo milenio, un cliente de Banamex, de nombre José Luis Saldívar, le pidió al banco que le pagara una inversión de 400 mil viejos pesos que había realizado en 1987 a razón de la tasa de interés de 91%, que era la que habían pactado en ese año y se acordó que se renovaría automáticamente cada 28 días en los mismos términos.

Dado que Banamex se negó a pagarle su inversión en tales condiciones, Saldívar inició un juicio mercantil en contra de la institución crediticia y la derrotó en primera y segunda instancias.

Con la asesoría, casi al final de la segunda fase del juicio, del equipo de abogados del despacho del ex candidato presidencial del PAN, Diego Fernández de Cevallos, José Luis Saldívar logró que el 4 de septiembre de 2006 el Supremo Tribunal de Justicia de Chihuahua condenara a Banamex al pago de “mil 462 millones 931 mil 495 pesos, más los que continúe causándose hasta la fecha en que se haga la liquidación total del adeudo a razón de las tasas pactadas” en 1987.

Como último recurso, para anular la sentencia en su contra, Banamex promovió un juicio de amparo.

Tal y como lo adelantó este diario, desde el 22 de noviembre de 2007 el amparo de Banamex fue atraído por la Primera Sala de la SCJN porque llegó a la conclusión de que este caso “podría crear un precedente de gran repercusión para las instituciones bancarias con motivo de los contratos que en el futuro celebraren, con el consecuente impacto económico y social para el país, dado que el asunto no sólo trata de la interpretación de contratos bancarios, sino que al alegarse la renovación en las condiciones pactadas en ellos, puede generase el reclamo de cantidades exorbitantes por concepto de intereses”.

Al momento de atraer este juicio, hace un año, sólo se conoció que la cantidad en disputa eran los mil 462 millones de pesos que había fijado el Supremo Tribunal de Justicia de Chihuahua en 2006. Pero nada se supo de que dicho Tribunal también ordenó que esa cantidad se debería actualizar a la fecha en que se concretara el pago.

De acuerdo con cálculos de la defensa de Saldívar, en poder de la Corte, del día en que se emitió la sentencia del Supremo Tribunal de Justicia, el 4 de septiembre de 2006, a la fecha, la cantidad que tendría que pagar Banamex actualizada, en caso de que la Corte se niegue a ampararlo, pasó de mil 462 millones de pesos a 87 mil 744 millones de pesos.

En dos años registró este incremento, porque dicho Tribunal ordenó que la cantidad se actualizara a razón de una tasa de interés anual de 91%, en la que se incluyera también el cobro de los intereses sobre intereses generados.

Para dimensionar la cantidad de dinero que está en juego cada día que pasa, a los ministros de la Corte se les hizo saber que esta suma equivalía —antes de que el valor del peso frente al dólar cambiara de manera acelerada en los últimas semanas— a más de 7 mil millones de dólares. Ahora, a un tipo de cambio estimado en 13 pesos, la cifra equivaldría a unos 6 mil 749 millones de dólares.

En su defensa, en todo momento Banamex ha confiado en que la Corte la ampare, pues en su opinión el monto que se le exige no concuerda con la inversión que hizo su cliente.

El banco argumenta que no se puede mantener una tasa fija durante todo el plazo de la inversión, cuando lo que ocurre es que cualquier institución financiera lo que hace es renovar la inversión en el plazo de vencimiento y reinvertirla a la tasa vigente en el mercado, la cual deberá fijarse (por el Banco de México) según las condiciones económicas que vive el país.

 

 



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