El PRD enfrentará el proceso electoral de 2009 con una larga cadena de derrotas comiciales, dividido en dos polos con visiones distintas sobre el papel de la izquierda mexicana y con las heridas abiertas por la disputa por su dirigencia nacional.
La estrategia del PRD para 2009 será consolidar una alianza ciudadana con Organizaciones no Gubernamentales, sindicatos “libres”, campesinos, sectores populares y “toda fuerza progresista de izquierda”, candidatos limpios y “orden en casa”.
Trinidad Morales, secretario de Elecciones del PRD, subraya que el partido regresará a su votación histórica de entre 16% y 20%. Acepta que no se puede “ocultar” lo ocurrido en el partido desde la elección interna del 16 de marzo pero sostiene que “no será determinante”.
“A nosotros no nos ubica (la gente) como responsables de la inseguridad, de la crisis, de la falta de empleo. Nos preocupa más a los militantes lo que ocurre en el partido. La gente quiere que le resolvamos sus problemas”, dice.
Antes de 2006 había diferencias, pero hoy prácticamente hay dos partidos del sol azteca, uno que mantiene el control de la estructura del perredismo, encabezado por Jesús Ortega; y otro que fija su eje con opiniones de Andrés Manuel López Obrador.
Izquierda Unida quiere mantener a López Obrador y su movimiento como eje articulador de la izquierda, ve vivo el supuesto fraude electoral de 2006 y fija a la movilización en calles y recintos parlamentarios como medida de presión en escenarios de debate.
Nueva Izquierda, señalan, privilegia al partido por encima de personalidades, vela por las instituciones, opta por la consulta ciudadana, el diálogo y el acuerdo ante problemas sociales.
Pero cada una de estas visiones se acusa una a la otra de incurrir en medidas clientelares y corporativas, de falta de transparencia y de lucrar con el PRD.
Tras el triunfo de Jesús Ortega, adjudicado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el grupo leal a López Obrador y Alejandro Encinas —oponente de Ortega en la contienda interna— han formado un movimiento al interior del PRD.
Desde ahí buscarán articular a la izquierda, formar cuadros, vigilar a la dirigencia orteguista y vincular al partido con el movimiento lopezobradoristas. En tanto que la dirigencia de Ortega ha allanado el camino para entablar diálogo con el gobierno federal.
Estimaciones en poder del Comité Nacional del PRD advierten que tras las movilizaciones por el fraude electoral, el plantón de Reforma, las tomas de tribunas y las acciones de “Adelitas” y “Juanes”, 42% de los que votaron por López Obrador en 2006 ya no votarían igual.
En encuestas, El PRD se ubica con una preferencia electoral, de cara a la contienda por los 500 nuevos diputados, por debajo del PRI y PAN con apenas 12%.
En 2008 sólo la victoria en Cancún le salvó el año electoral pues perdió en el resto de Quintana Roo, no pintó en Hidalgo, Nayarit perdió, en Coahuila se fue a cuarto lugar, y en Guerrero, perdió Acapulco y fue derrotado en Zihuatanejo, Taxco y Chilpancingo.