No debe hacerse un juicio sumario contra el piloto y copiloto del Learjet 45 que se estrelló el 4 de noviembre, pues el percance no se debió a la impericia, falta de habilidad o de conocimiento de éstos, sino que enfrentaron un coctel formado por una serie de factores como la turbulencia de estela, señaló la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA).
Al fijar su postura sobre la información de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en torno al suceso, la asociación gremial sostuvo que es lamentable la postura con respecto a Álvaro Sánchez y Martín de Jesús Oliva, quienes fallecieron con quien fuera secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.
El capitán Leonardo Sánchez, vocero de ASPA, recordó que el copiloto Álvaro Sánchez tenía más de 11 mil horas de vuelo, y el piloto más de 3 mil, lo cual es una experiencia respetable.
Dijo que la conclusión sobre el origen del percance no se basará sólo en la conjunción de las posibles causas, pues también tomará en cuenta la recomendación de la Organización Internacional de Aviación Civil.
“Los mexicanos debemos estar confiados que el resultado de las investigaciones es incorruptible, no se puede maquillar, aunque hubiera intereses muy altos, ya que existen convenios suscritos por México en materia de aviación civil internacional”.
La ASPA no puede aceptar, insistió, que se finque responsabilidad al piloto y copiloto del Learjet 45 y señalarlos como los únicos culpables, pues la investigación no ha concluido.
Expuso que una turbulencia como la que enfrentó ese jet no fue excepcional, ya que a muchos pilotos les ha ocurrido y en este caso, el Learjet, de un peso máximo de nueve toneladas, venía tras de una nave de 136 toneladas.
Por otro lado, resaltó que no es importante el reconocimiento de un punto geográfico en tierra para el éxito de la conducción de un vuelo, porque éstos se rigen bajo la normatividad de vuelo por instrumentos.