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Víctor Garay Cadena, ex comisionado interino de la Policía Federal Preventiva (PFP), recibe un tratamiento especial como arraigado.
El ex funcionario, arraigado 40 días para investigarlo por posibles delitos en el ejercicio de sus funciones, no está en el Centro Nacional de Investigaciones de la Procuraduría General de la República, donde ingresan todos detenidos en la misma situación.
Desde el 1 de noviembre, él y su colaborador Francisco Navarro Espinoza cumplen la medida cautelar en un área especial de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), con elementos de la Agencia Federal de investigación (AFI) especialmente designados para su vigilancia y sin guardia adicional.
La disposición se debe a un acuerdo dictado en la averiguación previa 359/2008, iniciada contra Garay y Navarro, y consta en el oficio CGB/NNT/004/2008, dirigido al titular de la AFI y al director de Operaciones Especiales de dicha dependencia, Jean Pierre Maciel, por Noemí Nava, agente del Ministerio Público federal a cargo del caso.
El oficio precisa que los ex funcionarios “se encuentran en calidad de arraigados (subrayado en el original), cumpliendo dicha medida cautelar en el interior de las instalaciones que ocupa esta Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada”.
En contraste con las condiciones de arraigo de Garay, Miguel Colorado González y Fernando Rivera, funcionarios de la SIEDO arraigados por la Operación Limpieza, estuvieron recluidos en el Centro de Operaciones de la Policía Federal, en Iztapalapa.
Otros ex mandos policiacos, como el comandante de la Policía Federal en Tabasco Arturo Herrera Valles y el ex director de la Policía Municipal de Cárdenas (perteneciente a la misma entidad) Juan Carlos Guzmán Correa, cumplen sus respectivos arraigos en el Centro Nacional de Investigaciones.
En esas instalaciones, sin ninguna diferencia en el trato, los ex funcionarios conviven, por ejemplo, con acusados de secuestro y delitos contra la salud, como los 15 presuntos narcotraficantes detenidos en una mansión del Desierto de los Leones, y, hasta hace unos días, con Wenceslao Álvarez Álvarez, presunto operador de La Familia.